Hay algo que distingue al verano español de cualquier otro verano europeo: la capacidad de convertir el patrimonio histórico en escenario vivo. Mientras las temperaturas suben y las noches se alargan, España despliega una red de festivales de teatro que no tiene parangón en el mundo hispanohablante. Ciudades enteras se transforman. Los teatros romanos, los corrales de comedias del Siglo de Oro, los anfiteatros al aire libre y las plazas medievales se llenan de público, de compañías nacionales e internacionales, de directores y actores que entienden que la cultura también puede, y debe, vivirse bajo las estrellas.
El verano de 2026 no es un verano cualquiera. Varias de estas citas alcanzan ediciones redondas cargadas de simbolismo: el Festival Grec de Barcelona celebra su 50.º aniversario, el Festival de Almagro llega a su 49.ª edición a las puertas de la efeméride del medio siglo, y el de Mérida suma ya 72 años de historia ininterrumpida. El de San Javier, por su parte, llega a su 56.ª edición con una programación que mezcla teatro de texto, danza contemporánea y música en directo con una naturalidad que pocos festivales del mundo pueden permitirse.
Lo que une a todos estos festivales, más allá de su longevidad o de la calidad de sus carteles, es algo más difícil de cuantificar: la convicción de que el teatro necesita el espacio para ser teatro de verdad. No el espacio del teatro a la italiana con sus filas numeradas y su cuarta pared impenetrable, sino el espacio de la ciudad, de la historia, del aire nocturno y de la comunidad que se reúne para compartir algo que no puede verse en ninguna pantalla. Este artículo es una guía detallada de los cinco grandes festivales de teatro del verano español en 2026: quiénes participan, qué espectáculos se programan, por qué cada uno merece un viaje y qué hace único a cada uno dentro del panorama cultural ibérico.
Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida: 72 años transformando piedras en emoción
Del 3 de julio al 30 de agosto de 2026. 72.ª edición.
Hay pocas experiencias culturales en Europa que puedan compararse con la de sentarse en las gradas del Teatro Romano de Mérida mientras el sol desciende sobre la piedra milenaria y los actores comienzan a hablar con la voz de Eurípides o de Séneca. El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es el festival de teatro clásico más antiguo de España y uno de los más relevantes del continente. La ciudad de Mérida, la antigua Emerita Augusta, capital de la Hispania romana, no es simplemente el escenario del festival: es su razón de ser. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993, y cada verano ese patrimonio cobra vida de una manera que ningún museo puede reproducir.
Este año, el certamen alcanza su 72.ª edición bajo la dirección y gestión de Jesús Cimarro al frente de Pentación Espectáculos. Y lo hace con una ambición que queda clara desde los números: más de 150 representaciones teatrales, 8 proyecciones de cine, más de 20 talleres y cursos, 6 exposiciones, 3 pasacalles y más de una decena de conferencias configuran el programa más completo en muchos años. El festival ya no es solo teatro: es un ecosistema cultural que transforma Mérida durante casi dos meses, convirtiéndola en la capital escénica de España durante el verano.
El Teatro Romano como corazón del festival
El Teatro Romano albergará 9 producciones, todas estrenos absolutos, que combinan teatro de texto, danza, ballet y musicales. La inauguración, los días 3 al 5 de julio, corresponde a Spartacus, un espectáculo del Düsseldorf Ballet Theater con Miguel Ángel Muñoz como narrador. La elección no es casual: Espartaco es un símbolo de la resistencia humana frente al poder, un tema que el teatro clásico ha sabido explorar con incomparable lucidez desde sus orígenes griegos. Que sea un ballet alemán de primer nivel el que abra la edición dice mucho del carácter internacional que Mérida reivindica cada año con mayor fuerza.
A lo largo de los meses de julio y agosto, el proscenio romano acoge obras que recorren toda la tradición clásica occidental. Electra Jonda propone una lectura que conecta el mito de Electra con la musicalidad y la expresividad del flamenco contemporáneo, cruzando la tragedia griega con lo más visceral del sur de España. Timón de Atenas, la pieza shakesperiana sobre el desengaño y la generosidad mal recompensada, toma el relevo. Bacanal y La comedia de la Olla, esta última adaptación de la Aulularia de Plauto, aportan los registros más festivos y cómicos de un programa que no renuncia a la variedad de tonos. El tramo final incluye Fedra, en los Infiernos, con un reparto encabezado por Lydia Bosch, Julio Peña, Alejandro Albarracín y Marta Calvó, en una versión adaptada y dirigida por José María del Castillo; El viaje de Edipo, dirigida por Emilio del Valle, con José Antonio Lucía y Marcial Álvarez al frente de un amplio elenco; y la gran clausura, Las 9 Musas, un musical de producción extremeña cargado de humor, ironía y grandes números musicales protagonizado por un elenco de nueve mujeres entre las que destacan Angy Fernández, Carmen Conesa, Nerea Rodríguez y Clara Alvarado.
La escena se completa con un reparto de primer nivel que suma nombres como Pepe Viyuela, Carlos Hipólito, Juana Acosta, Toni Acosta, Miguel Ángel Muñoz, Chevi Muraday, Carlos Sobera, Ángel Pardo, Fernando Tejero, Antonio Albella y Noemí Gallego, entre muchos otros. Pocas listas de intérpretes en el panorama escénico español pueden igualarse a la que cada edición confecciona el Festival de Mérida.
El Teatro María Luisa y las extensiones
Mérida, sin embargo, no se agota en el Teatro Romano. El Teatro María Luisa vuelve a ser una sede clave del Festival y acogerá 7 montajes a lo largo de todo el período. Penélope, la odisea de mujeres, diosas y monstruos abrirá la programación en este espacio el 4 de julio, un espectáculo de danza a cargo de Al Hilo Teatro. El 11 de julio llegará Medea, producida por La Machina Teatro desde Santander. El 19 de julio, Prometeo, coproducción entre Les Arts, el Institut Valencià de Cultura, el Festival Dansa Valencia, el Auditorio de Tenerife y OtraDanza. Desde Lisboa llegará A Paz el 25 de julio, espectáculo que combina comedia y música en idioma portugués, con toda la riqueza del teatro lusitano contemporáneo. El 26 de julio, Un tal César, comedia protagonizada por Marcel Tomàs y Toni Escribano, producción de Cascai Teatre de Girona. El 1 de agosto, una segunda versión de Medea, a cargo de la Compañía Sa Boira en colaboración con ONCE Illes Balears. Y el 2 de agosto, Antígona, la estirpe maldita, tragedia escrita por Ricardo Iniesta en una producción de la compañía sevillana Atalaya-TNT.
El Festival amplía también su presencia más allá de Mérida con extensiones en Madrid, Medellín y Regina, y con el regreso a la sede de Cáparra. En Madrid, la extensión se convierte este año en la más ambiciosa hasta la fecha: el Teatro La Latina y el Teatro Bellas Artes acogen entre el 10 de junio y el 12 de julio una selección de los mejores espectáculos de ediciones anteriores, incluyendo Los hermanos, Memorias de Adriano, Las troyanas, Cleopatra enamorada el Musical, Jasón y las Furias y Alejandro y el Eunuco Persa. Esta extensión madrileña lleva el espíritu de Mérida a la capital y abre la puerta a un público que no puede desplazarse hasta Extremadura.
Una novedad cargada de futuro
Entre las novedades más significativas de esta 72.ª edición destaca la creación del Premio Odiseo y Penélope, un galardón para textos teatrales inéditos de temática grecolatina. Esta iniciativa refuerza el compromiso del festival no solo con la representación de los clásicos, sino con la generación de nuevas dramaturgias que beban de las fuentes antiguas. En un momento en que el teatro contemporáneo busca con frecuencia nuevos mitos fundacionales, la mirada al mundo grecolatino sigue siendo fértil, y Mérida lo sabe mejor que nadie.
El festival refuerza además su proyección exterior con presentaciones oficiales en Lisboa y, por primera vez, en Lima (Perú), consolidando su vocación internacional y acercando el legado clásico a nuevas audiencias. El Festival de Mérida ya no aspira únicamente a ser la gran cita del verano español: apunta a convertirse en la gran embajada mundial del teatro de tradición clásica en lengua española.
El compromiso con la accesibilidad sigue siendo también una prioridad, con funciones audiodescritas y subtituladas, además de bucle magnético y auriculares en todas las sedes principales. El teatro para todos, en el espacio donde el teatro nació para todos.
Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro: el Siglo de Oro sigue vivo
Del 2 al 26 de julio de 2026. 49.ª edición.
Si Mérida es la capital del teatro grecolatino en España, Almagro es, sin discusión posible, la capital mundial del teatro del Siglo de Oro. Y esta no es una afirmación grandilocuente: el Corral de Comedias de Almagro es el único espacio escénico de época barroca conservado en su configuración original en todo el mundo, lo que convierte a este pequeño municipio manchego en un lugar literalmente irrepetible en el planeta para quienes aman el teatro de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina o Sor Juana Inés de la Cruz.
La 49.ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro alzará el telón el 2 de julio de 2026 y se prolongará hasta el 26 de julio, a las puertas de conmemorar el medio siglo de espectaculares montajes que han hecho de Almagro una referencia cultural de alcance global. La dirección artística corre a cargo de Irene Pardo Molina, y la programación combina teatro, danza, música, cine, gastronomía y actividades paralelas que involucran a toda la comarca del Campo de Calatrava.
Una inauguración a la altura de la historia
La obra elegida para dar el pistoletazo de salida a esta edición no podía ser más representativa del espíritu del certamen: El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, bajo la dirección de Laila Ripoll, será el espectáculo inaugural. Esta nueva producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico se estrenará en Almagro del 2 al 13 de julio en estreno absoluto, marcando además el pistoletazo de salida de la nueva temporada de la compañía. El protagonismo recae sobre Víctor Sáinz, que da vida a Don Alonso, junto a Elisabet Altube como Doña Inés y Jorge Varandela como Don Rodrigo. El reparto completo incluye también a Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, David Lorente, Teo Maiztegi, José Luis Martínez, Gerardo Quintana y Mateo Rubistein.
La elección de El caballero de Olmedo es, en sí misma, un gesto cargado de sentido. La obra de Lope es la historia de un amor que se cumple y de un destino que no puede evitarse, y Laila Ripoll, directora con una trayectoria que atraviesa el teatro político y la recuperación de la memoria, la aborda subrayando los contrastes entre vida y muerte, luz y sombra. Es también, no por casualidad, la obra que da nombre a la ciudad de Olmedo, donde se celebra otro de los festivales de este verano, como si el Siglo de Oro hubiera trazado una ruta sagrada entre las ciudades castellanas que lo albergan.
El 40 aniversario de la CNTC y la apuesta por el futuro
La edición de 2026 tiene una dimensión especialmente simbólica: se celebra el 40.º aniversario de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, cuya vinculación al Festival de Almagro es una de las más fructíferas de la historia del teatro institucional español. Cuatro décadas recuperando los clásicos del XVII para el público del XXI, apostando por la vigencia de un repertorio que demasiadas veces se da por muerto en las aulas y que el teatro sabe resucitar con cada nueva puesta en escena.
Junto al estreno de El caballero de Olmedo, la CNTC refuerza su presencia en Almagro con otras producciones de la temporada. El escondido y la tapada, de Calderón de la Barca, en versión de Carolina África y dirección de Beatriz Argüello, interpretada por la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, permitirá ver en escena a jóvenes intérpretes trabajando sobre un clásico del barroco en lo que es un verdadero laboratorio en vivo. Laurencia, de Alberto Conejero y protagonizada por Ana Wagener, es otro de los platos fuertes de la presencia de la CNTC. Y Bruja!, de Manuela Barrero, apunta a ser una de las propuestas más sorprendentes: una investigación escénica sobre el legado de las mujeres en el Siglo de Oro desde el lenguaje de la danza.
La programación incluye en total cerca de cincuenta espectáculos, con nombres de primer nivel como Pepe Viyuela, Secun de la Rosa, Ana Wagener o Lorena Berdún, junto a directores como Juan Mayorga. Las más de 103 funciones de ediciones recientes y la presencia de compañías internacionales de Portugal, Uruguay, China y México son el termómetro de un festival que no se conforma con ser grande dentro de España: quiere serlo en el mundo.
La residencia artística y el Almagro Off
Uno de los aspectos más interesantes de la edición 2026 es la consolidación de las residencias artísticas del Festival de Almagro, en su segunda edición. Esta iniciativa permite a compañías en proceso de creación trabajar en Almagro, con acceso a los recursos del festival y a un entorno que, literalmente, respira teatro barroco. El resultado son piezas que se nutren del lugar en el que nacen, que dialogan con el Corral de Comedias no desde la distancia académica sino desde la convivencia cotidiana. El festival ha sido pionero con la primera residencia artística del Siglo de Oro en todo el mundo, y esa iniciativa se consolida este 2026.
El Almagro Off, el certamen paralelo al programa oficial donde compiten compañías emergentes, y el Certamen Barroco Infantil, dirigido al público más joven, garantizan que el festival tiene capas para todos los públicos y todas las edades.
El Corral de Comedias, con sus tres pisos de galerías de madera, sus aposentos reservados y su patio abierto al cielo manchego, funciona como una máquina del tiempo que no necesita efectos especiales. Entrar en él es entender, de golpe, cómo el público del siglo XVII vivía el teatro: de pie, sentado en gradas, asomado desde los balcones, con la obra arriba pero también con el espectáculo de los demás espectadores al mismo tiempo. El Festival de Almagro ha preservado ese espíritu de teatro como acontecimiento social, y por eso su público es amplio, diverso y transversal: investigadores universitarios, familias en viaje de fin de semana y turistas internacionales que no sabían nada del Siglo de Oro hasta que entraron al Corral y quedaron atrapados para siempre.
Grec Festival de Barcelona: 50 años de rebeldía y creación
Del 29 de junio al 31 de julio de 2026. 50.ª edición.
Cincuenta años dan para mucho. El Grec Festival de Barcelona nació en 1976, apenas un año después de la muerte de Franco, en plena efervescencia de una democracia que se estaba construyendo a sí misma con urgencia y con ilusión. Un grupo de actores y directores quiso entonces devolver el teatro a las calles de Barcelona, rescatar el anfiteatro de Montjuïc del olvido y reivindicar que la cultura no era un privilegio sino un derecho. Cincuenta años después, el festival que comenzó como un gesto casi de resistencia cultural se ha convertido en una de las citas de artes escénicas más importantes de Europa.
La 50.ª edición del Grec Festival se celebra del 29 de junio al 31 de julio, bajo la dirección de Leticia Martín, con una programación que incluye 99 espectáculos repartidos en 39 sedes distintas de la ciudad. No es solo un festival de teatro: es una celebración multidisciplinar en la que conviven el teatro contemporáneo, la danza, la música, el circo, el performance y la ópera, con propuestas tan radicales y tan distintas entre sí que parecen imposibles dentro de un mismo paraguas. Y sin embargo funcionan, porque lo que las une es una misma fe en el poder transformador de las artes escénicas.
Una inauguración que une pasado y presente
Todo empieza el 29 de junio en el Teatre Grec de Montjuïc con L’òpera de tres rals, el clásico políticamente comprometido de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill, en una traducción de Marc Rosich dirigida por Marta Pazos y con dirección musical de Dani Espasa. En el reparto, Nao Albet como Macheath, junto a Miriam Moukhles, Marta Bernal, Oliveras Truyol y Roc Bernadí. Es una producción conjunta con el Teatre Lliure, que también cumple cincuenta años en 2026. La elección de Brecht no es un capricho: es un posicionamiento. El teatro del 50.º aniversario del Grec no quiere mirar hacia el pasado con nostalgia sino hacia el futuro con la misma actitud crítica y creativa con la que nació en 1976.
La programación combina grandes nombres internacionales con talento local. Entre los regresos más esperados al festival destaca el coreógrafo Hofesh Shechter y su compañía con Theatre of Dreams, los días 23 y 24 de julio en el Teatre Grec. La artista de Figueres Angélica Liddell actuará a las 4.45 horas de la madrugada con Seppuku los días 24, 25 y 26 de julio, en lo que es siempre uno de los momentos más radicales e imprevisibles de la programación del festival. Y Christiane Jatahy, nombre imprescindible del teatro contemporáneo, releerá a Ibsen en un proyecto creado conjuntamente con el actor brasileño Wagner Moura, Um julgamento, los días 30 y 31 de julio.
Grandes nombres, grandes momentos
Uno de los debuts más sonados del festival es el de la artista austriaca Florentina Holzinger, que representa este año a su país en la Bienal de Venecia y que es una de las voces más radicales de la escena europea. Combina danza, acrobacias y actos extremos en una propuesta que estará en el Teatre Lliure de Montjuïc los días 2 y 3 de julio.
La compañía Mal Pelo lleva al Teatre Grec los días 6 y 7 de julio Inventions (2026), la tercera pieza del Bach Project y el debut de la compañía en el escenario del anfiteatro. Es un espectáculo coral con dieciséis intérpretes, ocho bailarines y ocho músicos, una pieza que montaron originalmente en plena pandemia y que ahora se adapta al escenario del Grec con toda la potencia que el espacio permite. La coreógrafa belga Anne Teresa De Keersmaeker, acompañada de Solal Mariotte y la compañía Rosas, llega los días 16 y 17 de julio con BREL. Y por primera vez en el festival, la compañía china de danza contemporánea Tao Dance Theater, galardonada con el León de Plata en Venecia en 2003, presenta sus coreografías 16 y 17.
La música tiene también una presencia destacada en el Teatre Grec, con el guitarrista y compositor Yerai Cortés presentando Popular el 19 de julio, en una cita que lo convierte en el nexo de unión entre la vanguardia y el clasicismo flamenco. El 25 de julio llega Sébastien Tellier con Kiss the beast. Y entre las propuestas más emocionantes del apartado musical, el concierto de Les flors prohibides el 13 de julio, con voces del mundo vegetal y mineral como conductoras de un espectáculo musical nacido para hacer patente la desaparición forzada de la naturaleza en Palestina.
El talento local tiene también un papel destacado. Grans bardisses, de Lázaro García y ganador del Premio Quim Masó de producción teatral 2025, se programa los días 1, 2 y 3 de julio. La verdadera historia de Ricardo III, del Teatro San Martín de Buenos Aires en una relectura del clásico de Shakespeare que hizo Calixto Bieito, llega los días 10 y 11 de julio al Teatre Grec.
La fiesta del 50 aniversario
El 8 de julio, en el Teatre Grec, se celebra la fiesta del 50.º aniversario del festival, con una conversación con algunos de los protagonistas de la primera edición de 1976, la proyección de cuatro cortometrajes sobre la historia del festival y una velada con sesión de DJ en los jardines del Grec. El Grec también impulsa en 2026 un nuevo archivo digital que verá la luz a finales de año, en el que fotografías, programas, vídeos y documentos dialogarán con el presente y permitirán seguir la evolución del festival en paralelo a la transformación de Barcelona. La memoria como herramienta para imaginar el futuro.
En suma, el Grec es el festival más urbano, más ecléctico y más cosmopolita de los que se celebran en España durante el verano. No tiene un escenario principal único sino toda la ciudad. No tiene un género dominante sino la voluntad de mezclarlos todos. Y lleva cincuenta años siendo lo que Barcelona necesita en julio: una razón más, como si hicieran falta, para no marcharse de la ciudad.
Olmedo Clásico: teatro del Siglo de Oro en un escenario único de Castilla
Finales de julio de 2026. 20.ª edición.
Olmedo es una villa de poco más de tres mil habitantes en la provincia de Valladolid, rodeada por el bosque de pinos de las Tierras de Medina y por una muralla medieval que todavía dibuja el contorno de la ciudad. Lope de Vega la inmortalizó en el título de una de sus obras más célebres, El caballero de Olmedo, y esa asociación entre el pueblo y la literatura ha terminado convirtiéndose en el motor de uno de los festivales de teatro clásico más cuidados y más estimados por los profesionales del sector en toda España.
Olmedo Clásico nació en 2006 y se ha celebrado cada mes de julio desde entonces con una filosofía propia: lo pequeño no es sinónimo de menor. Al contrario, el formato íntimo del festival, sin las grandes infraestructuras de Mérida o la proyección mediática de Almagro, permite una relación entre el público y los espectáculos que difícilmente se da en los grandes certámenes. La Corrala del Palacio del Caballero, el escenario principal del festival, es uno de los espacios más bellos de Castilla y León, con la muralla de Olmedo como telón de fondo natural. Ver teatro allí, a la luz de la tarde o bajo las estrellas de julio, es una experiencia que los espectadores que la viven raramente olvidan.
Un festival de calidad y exigencia
El festival combina cada edición entre diez y quince espectáculos seleccionados con criterios de calidad y variedad, que incluyen comedia, tragedia, auto sacramental y formatos híbridos, con representación de los grandes autores del Siglo de Oro: Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes, Tirso de Molina, Sor Juana Inés de la Cruz, Moreto. También tiene espacio habitualmente para Shakespeare y para alguna compañía internacional, lo que abre el horizonte más allá de la dramaturgia española.
Junto a los espectáculos, el festival incluye las Jornadas sobre Teatro Clásico, que convocan a investigadores, intérpretes y creadores para reflexionar sobre la vigencia de los clásicos desde el rigor académico y la experiencia escénica. Y el Curso de Análisis e Interpretación Actoral, que lleva el nombre del pedagogo Fernando Urdiales, ofrece formación intensiva de alta calidad en verso, vestuario, caracterización e interpretación sobre textos clásicos. Olmedo Clásico es, en este sentido, también una escuela: un lugar donde el teatro clásico no solo se representa sino que se estudia, se discute y se transmite.
El festival incluye además una sección para los más jóvenes y propuestas de aperitivo teatral matinal, lo que lo convierte en una cita accesible a todos los perfiles de público. Olmedo Clásico es el festival que demuestra que el teatro del Siglo de Oro no necesita grandes presupuestos ni grandes ciudades para brillar: necesita honestidad artística, un buen texto y un escenario con alma.
Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier: la gran cita del sureste
Del 31 de julio al 23 de agosto de 2026. 56.ª edición.
En la costa del Mar Menor, en el municipio murciano de San Javier, se celebra cada verano uno de los festivales de artes escénicas con mayor trayectoria de España. El Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier nació en 1969, lo que lo convierte en contemporáneo de los grandes festivales europeos del siglo XX y en uno de los decanos del certamen escénico en nuestro país. Más de cincuenta años de historia, más de cuatro mil actores, aproximadamente trescientos cincuenta mil espectadores acumulados y unas ochocientas horas de espectáculo dibujan el perfil de un festival que ha sabido mantenerse vivo y relevante a lo largo de décadas, adaptando su programación a los tiempos sin perder su identidad.
El escenario principal es el Auditorio Municipal del Parque Almansa, un espacio al aire libre con capacidad para varios miles de espectadores que en las noches de agosto ofrece ese tipo de magia imposible de reproducir en un teatro cerrado: el cielo del Mediterráneo como techo, la brisa del Mar Menor como atmósfera y las estrellas como iluminación natural. Hay espectáculos que solo se entienden del todo cuando se ven en ese contexto.
La 56.ª edición: un cartel de altura
La 56.ª edición del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier se celebrará del 31 de julio al 23 de agosto de 2026, con 14 espectáculos, once de ellos en el Auditorio Parque Almansa y el resto en espacios exteriores.
El festival arranca el 31 de julio con la apertura en el Auditorio Parque Almansa, y el 1 de agosto en la Plaza España de San Javier con un espectáculo gratuito de danza al aire libre, reafirmando la vocación de festival accesible a toda la ciudadanía que ha caracterizado siempre a San Javier.
El director Sergio Peris Mencheta regresa al festival con Blaubeeren, el 8 de agosto. Se trata de la versión en español de un texto escrito por Moisés Kaufman y Amanda Gronich, una reflexión sobre el horror del Holocausto que nace a partir del descubrimiento de un álbum de fotografías que llega al Museo del Holocausto de Estados Unidos: las imágenes muestran a oficiales nazis disfrutando de un balneario construido junto al campo de concentración de Auschwitz. El teatro como memoria, como testimonio y como acto de resistencia ante el olvido.
La actriz Lydia Bosch, que vuelve al teatro 37 años después de su última aparición en un escenario, pasa por San Javier el 22 de agosto con Fedra, en los Infiernos, el mismo espectáculo que se estrenará días antes en el Festival de Teatro Clásico de Mérida. El montaje, escrito y dirigido por José María del Castillo, aporta una perspectiva contemporánea al mito clásico: una Fedra atormentada por su pasado y su amor prohibido que implora a las Moiras una segunda oportunidad. Lydia Bosch ha definido a su personaje como humana, vulnerable, poderosa, dubitativa y libre.
Desde Perú llega el 14 de agosto la compañía La Plaza con su aclamado Hamlet, dirigido por Chela De Ferrari e interpretado por actores y actrices con síndrome de Down. Esta versión del clásico de Shakespeare mezcla fragmentos del texto original con vivencias reales de los intérpretes, proponiendo una reflexión sobre los sueños, la identidad y el papel de la diferencia en la sociedad. Es uno de los espectáculos más reconocidos del teatro latinoamericano en los últimos años y llega a San Javier con una expectativa altísima.
El cierre del festival corre a cargo de Luz Casal el 23 de agosto, con un concierto en el que presentará su último disco, Me voy a permitir. Un trabajo ecléctico y libre en el que la artista rinde homenaje a mujeres de la talla de Amália Rodrigues y Mercedes Sosa, incluye cinco versiones y cinco nuevas composiciones producidas junto a Paul Wix Wickens, colaborador habitual de Paul McCartney, al que ella puso letra en español. Además de sus últimas canciones, Luz Casal incluirá algunos de los grandes éxitos de su larga y premiada carrera.
En el apartado de danza, el festival contará con la presencia de la bailaora y coreógrafa malagueña Rocío Molina el 16 de agosto, referente del flamenco contemporáneo, que presentará Calentamiento, con dirección musical de Niño de Elche y textos de Pablo Messiez. La pieza convierte el previo al espectáculo en una experiencia escénica completa, una combustión lenta que mezcla el sudor, la fiesta y la ausencia en una propuesta galardonada con el León de Plata de la Bienal de Venecia en 2022.
El espíritu del festival
A lo largo de sus más de cincuenta años, por San Javier han pasado desde el Ballet de Moscú hasta Cristina Hoyos, desde Marcel Marceau hasta Paco de Lucía, desde Joan Manuel Serrat hasta La Fura dels Baus. Esta amplitud de miras es una de las señas de identidad del festival: no es un certamen especializado en un solo género, sino un escaparate multidisciplinar que cree que el teatro, la danza y la música se necesitan mutuamente y que el público del siglo XXI tiene hambre de todas las formas posibles de la emoción escénica.
El festival tiene también una dimensión local muy marcada: el Grupo de Teatro San Javier, heredero del grupo amateur que hace más de cinco décadas creó el festival, tiene siempre su espacio en el programa, y los talleres de teatro en familia gratuitos garantizan que el festival no se cierra sobre sí mismo sino que se abre a la comunidad que lo sostiene.
Por qué el teatro de verano es diferente
España tiene un don singular: la noche de verano como escenario natural. Cuando el sol se oculta y el calor cede apenas un grado, cuando el cielo se llena de estrellas y el aire huele a tierra seca o a brisa marina, el teatro al aire libre adquiere una dimensión que no puede reproducirse en ninguna sala cerrada. El público no solo ve la obra: la vive en el cuerpo, con el frescor que llega entre bastidores y el ruido de la ciudad que a veces se cuela entre los diálogos y en lugar de molestar recuerda que el teatro es parte del mundo, no una evasión de él.
Los cinco festivales que se celebran este verano de 2026 son cinco formas distintas de entender esta convicción. Mérida apuesta por la grandeza, por la emoción de los grandes mitos y los grandes espacios y los grandes elencos. Almagro apuesta por la precisión, por el respeto al texto del Siglo de Oro y por el diálogo entre la tradición y la renovación. El Grec apuesta por la contemporaneidad, por la mezcla de lenguajes y por la vocación de ciudad que convierte Barcelona entera en escenario. Olmedo apuesta por la intimidad, por la relación cercana entre el texto clásico y el público que lo descubre por primera vez. Y San Javier apuesta por la diversidad, por ese mestizaje de teatro, danza y música que refleja lo que somos como sociedad.
Juntos, estos cinco festivales componen uno de los mejores argumentos posibles para pasar el verano en España. No solo para disfrutar del sol, del mar o de la gastronomía, que también, sino para recordar que este país tiene una tradición escénica de dos mil años, que sigue viva y que cada verano se renueva con la misma energía con la que se renovó la primera vez que un actor pisó el escenario de un teatro romano bajo el cielo de Extremadura o en un corral de comedias manchego. El teatro es la forma más antigua de estar juntos para contar historias. Y España lo sabe hacer como nadie.