Hay músicos que tardan décadas en cambiar la manera de tocar un instrumento. Jimi Hendrix tardó cuatro años. Entre septiembre de 1966, cuando aterrizó en Londres con una guitarra y poca cosa más, y septiembre de 1970, cuando murió en un apartamento de Notting Hill, publicó tres discos de estudio con su banda, dejó un cuarto a medio terminar y grabó en directo actuaciones que todavía se escuchan con lápiz y papel, como quien estudia una partitura.
Ahí está la paradoja de su figura. La discografía que él mismo vio publicada es corta. Lo que hay detrás, en cambio, es enorme: cientos de horas de cinta, un estudio que construyó en Nueva York y que sigue en funcionamiento, y una manera de entender el sonido eléctrico como materia moldeable y no como simple amplificación de una guitarra.
Conviene aclarar el enfoque. Este texto sigue la vida de Hendrix en orden cronológico y se detiene en cada etapa de su obra: los años de aprendizaje en el circuito de clubes del sur de Estados Unidos, el estallido londinense, los tres álbumes con la Jimi Hendrix Experience, Woodstock, la aventura de Band of Gypsys, los últimos meses y la larga vida póstuma de sus grabaciones.
Cuando las fuentes no coinciden en una fecha o en un detalle, lo decimos. Hendrix fue un narrador poco fiable de su propia biografía, y quienes la han investigado han tenido que desmontar más de un relato que él mismo repartió entre periodistas y amigos.
Un niño de Seattle con la casa siempre a medias
Johnny Allen Hendrix nació en Seattle el 27 de noviembre de 1942. Su madre, Lucille Jeter, tenía diecisiete años. Su padre, James Allen Hendrix, al que todos llamaban Al, estaba en el ejército y no conoció a su hijo hasta que recibió la licencia, en septiembre de 1945. Un año después, en 1946, Al cambió el nombre del niño por el de James Marshall. En casa fue Jimmy durante mucho tiempo. La grafía Jimi llegaría con la fama.
La infancia fue inestable. Lucille y Al no lograron sostener un matrimonio, y el pequeño pasó temporadas con parientes y conocidos, en Seattle y hasta en Vancouver. Entre sus antepasados había afroamericanos, irlandeses y cherokees.
Lucille murió el 2 de febrero de 1958, cuando Jimmy tenía quince años. Tenía cirrosis y la rotura del bazo acabó con ella. Ese mismo año conseguiría su primera guitarra.
Seattle, por otra parte, no era el sitio donde uno imagina que nace un guitarrista que cambia el rock. Pero la ciudad tenía su escena de rhythm and blues, la de la época de Louie Louie, y Hendrix la absorbió en locales y bailes de instituto. Entre 1959 y 1961 tocó al menos en tres grupos de baile adolescentes, según documenta la enciclopedia histórica de su estado natal.
Cinco dólares y una guitarra
Hacia los quince años consiguió una guitarra acústica por cinco dólares. Más tarde llegaría una eléctrica, regalo de su padre según varias biografías, aunque las fuentes no coinciden en la fecha exacta ni en el modelo (se cita a menudo una Supro Ozark).
Lo que sí está claro es el detalle que lo definiría: Jimmy era zurdo, el instrumento era para diestros, y en lugar de buscar una guitarra de zurdo optó por darle la vuelta y cambiar las cuerdas de orden.
Aprendió de oído, con discos. Escuchaba blues de Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Robert Johnson, y rock and roll de la primera hornada. Practicaba durante horas.
Su primer grupo se llamó The Velvetones. Después vino un concierto en una sala de un templo de Seattle donde lo despidieron entre pases por tocar demasiado y llamar la atención. La anécdota se repite en casi todas las biografías porque anticipa algo: Hendrix tenía un instinto escénico que a los músicos veteranos les resultaba incómodo.
Se unió después a los Rocking Kings, con los que tocó profesionalmente en locales como el Birdland. Le robaron la guitarra en uno de esos conciertos y tuvo que comprar otra, una Danelectro.
Pasó por el Garfield High School pero no llegó a graduarse. Dejó los estudios hacia 1959, y empezó a acumular problemas con la policía, por unos episodios con coches robados que las fuentes relatan con ligeras variaciones.
El ejército
En 1961, ante la perspectiva de entrar en prisión, Hendrix aceptó la alternativa que le ofrecieron: alistarse. Lo hizo el 31 de mayo. Tras ocho semanas de instrucción en Fort Ord, California, lo destinaron a la 101.ª División Aerotransportada, los Screaming Eagles, en Fort Campbell, Kentucky, donde llegó en noviembre. Desde allí escribió a su padre una carta que no admitía lecturas optimistas: dos semanas de ejercicio físico y acoso antes de entrar en la escuela de paracaidistas.
Completó el entrenamiento y recibió la insignia de paracaidista el 11 de enero de 1962. Pero el expediente que dejó en el ejército no es el de un soldado modelo. Sus mandos lo describieron como alguien que se dormía de servicio, que faltaba a las revistas de la noche y que no destacaba como tirador. Seguía tocando la guitarra fuera de horas, para fastidio de quienes compartían barracón.
Fort Campbell tenía, al menos, una ventaja. Está en la frontera entre Kentucky y Tennessee, a tiro de piedra de Nashville. Allí conoció al bajista Billy Cox, con quien formó los King Kasuals y con quien volvería a tocar al final de su vida.
La salida del ejército tiene su propia historia. Hendrix contó durante años que lo habían licenciado después de romperse el tobillo en su salto número 26.
La biografía de Charles R. Cross, Room Full of Mirrors (2005), sostiene que sus historiales médicos no recogen esa lesión y que, según esos documentos, consiguió la baja por otras vías. Las fuentes tampoco coinciden en la fecha: el licenciamiento, en condiciones honorables, se sitúa entre el 29 de junio y el 2 de julio de 1962.
La carretera y los clubes del sur
Cuando lo licenciaron, Hendrix se quedó por la zona. En julio de 1962 entró en un pequeño club de Clarksville, Tennessee, atraído por la música en directo. En septiembre salió Cox del ejército y los dos rehicieron los King Kasuals para tocar en el circuito de locales de Nashville, donde el Club del Morocco les dio un sitio fijo.
Durante los dos años siguientes Hendrix se ganó la vida en lo que se conocía como el chitlin’ circuit, la red de clubes, teatros y salas de baile donde actuaba la música negra de la época y adonde no llegaba el público blanco ni, muchas veces, la prensa.
Era un oficio duro, de ciudad en ciudad, con sueldos pequeños y mucho viaje. También era una escuela de escenario. Allí aprendió, entre otras cosas, a tocar con los dientes, un truco que había visto a Butch Snipes en Seattle y a Alphonso Young en Nashville y que adoptó para que no lo eclipsaran.
Las biografías lo sitúan como guitarrista de acompañamiento de los Isley Brothers y de Little Richard, con quien trabajó hasta mediados de 1965, y mencionan también a Wilson Pickett, King Curtis o Ike y Tina Turner. Los sueldos eran cortos y los jefes de banda imponían sus reglas. A Hendrix empezó a incomodarle. En enero de 1964 decidió que había aprendido lo que podía aprender y que quería probar por su cuenta.
Nueva York antes de la fama
La cronología neoyorquina es menos nítida que la posterior. Hendrix tocó con Curtis Knight and the Squires y firmó en 1965 un contrato con PPX Productions, la empresa del productor Ed Chalpin, cuyas consecuencias arrastraría durante años. Ese vínculo, firmado cuando era un músico sin nombre, le dio problemas legales hasta el final de su vida.
Cuando su fama estalló, las grabaciones de aquella época se comercializaron como discos de Jimi Hendrix, a veces con fotografías posteriores en la portada. Muchos compradores no sabían que eran grabaciones anteriores a su fama.
En 1966 montó su propia banda, Jimmy James and the Blue Flames, y empezó a tocar en Greenwich Village, en el Cafe Wha? de la calle MacDougal. Allí empezó a llamar la atención de otros músicos. Mike Bloomfield y John Hammond Jr. quedaron impresionados por su dominio del blues, el soul y el rock, y un pequeño círculo de iniciados empezó a hablar de él.
Uno de esos iniciados fue Linda Keith, entonces pareja de Keith Richards. Ella lo vio tocar, quedó deslumbrada y le prestó la Stratocaster blanca del guitarrista de los Rolling Stones.
Keith movió su nombre entre ejecutivos de discográficas sin éxito, hasta que lo acercó a Chas Chandler, bajista de The Animals, que estaba a punto de dejar el grupo y buscaba un artista al que producir. Chandler había oído en la radio Hey Joe y estaba convencido de que podía convertirla en un éxito si encontraba al intérprete adecuado.
Chandler fue a ver a Hendrix al Cafe Wha? en una sesión de tarde. El guitarrista abrió su pase con Hey Joe. Chandler recordaría después que aquel era el mejor guitarrista que había visto nunca. Lo invitó a probar suerte en Reino Unido cuando terminara la gira de The Animals.
Londres abre la puerta
Hendrix llegó a Inglaterra el 24 de septiembre de 1966 con ropa, poco más y su Stratocaster. Londres vivía entonces una fiebre del blues liderada por John Mayall, los Rolling Stones y Eric Clapton, y la ciudad fue rápida en reconocerlo. Pocos días después de aterrizar se subió al escenario para tocar con Cream, la banda de Clapton, en el Regent Street Polytechnic. Las fuentes oscilan entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre para la fecha exacta.
Chandler se movió deprisa. Reclutó a Noel Redding, un guitarrista que había ido a una audición para los New Animals y al que convenció de que tocara el bajo (a Hendrix le había gustado, según el biógrafo Keith Shadwick, sobre todo su peinado), y a Mitch Mitchell, batería de sesión que había pasado por los Blue Flames de Georgie Fame y aportaba una formación jazzística.
Nacía la Jimi Hendrix Experience. Hendrix escribía casi todo el repertorio, pero el trío funcionaba como una sola máquina.
Las primeras actuaciones fueron en Francia, en octubre de 1966, como teloneros de Johnny Hallyday. En noviembre tocaron en el club Bag O’Nails, de Londres, ante un público que incluía a Eric Clapton, John Lennon, Paul McCartney, Jeff Beck, Pete Townshend, Brian Jones y Mick Jagger. La noticia corrió por los ambientes musicales de la ciudad.
En Londres, además, Hendrix encontró casa y pareja. Su relación con Kathy Etchingham daría canciones, y su piso de Brook Street, pegado a la casa donde vivió Händel, acabaría siendo uno de los domicilios más célebres del rock.
Tres sencillos y un disco debut
El primer sencillo, Hey Joe, se grabó el 23 de octubre de 1966 en los estudios De Lane Lea de Londres. La canción no era suya, sino de Billy Roberts. Hendrix prefería la versión lenta y sombría del cantante folk Tim Rose a la más rápida de The Leaves, y fue esa la que adaptó.
En la cara B puso Stone Free, compuesta el 24 de octubre tras una jam en un club londinense y grabada el 2 de noviembre. Fue su primera composición con la Experience.
El sencillo salió el 16 de diciembre de 1966. Entró en las listas británicas el 29 de diciembre, con una actuación en Top of the Pops de por medio, y alcanzó el sexto puesto.
El siguiente fue Purple Haze, editado el 17 de marzo de 1967. Según Chandler, Hendrix terminó de escribirla en el camerino de un club londinense, el Upper Cut, el 26 de diciembre de 1966, antes de un concierto. Se grabó a partir del 11 de enero de 1967.
Chandler quiso probar sonidos nuevos en aquella sesión, y Hendrix usó el Octavia, un pedal diseñado por su técnico Roger Mayer, que añadía una octava aguda a la distorsión. El riff inicial y el acorde de séptima con novena aumentada que sostiene la estrofa, conocido desde entonces por los guitarristas como el acorde de Hendrix, marcaron la diferencia frente a todo lo que sonaba en la radio.
El tercer sencillo, The Wind Cries Mary, se grabó en febrero de 1967, de nuevo en De Lane Lea, y se editó en mayo. Hendrix la escribió como canción de reconciliación para Kathy Etchingham tras una discusión. Es una balada de sonido limpio y acordes envolventes que demostró que la furia no era su único registro. Los tres sencillos entraron entre los diez primeros de las listas británicas.
Are You Experienced, el álbum debut, se grabó entre octubre de 1966 y abril de 1967 en dieciséis sesiones repartidas por tres estudios de Londres: De Lane Lea, CBS y Olympic. Se publicó en el Reino Unido el 12 de mayo de 1967, pasó treinta y tres semanas en las listas y llegó al segundo puesto. Lo frenó Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles, publicado tres semanas más tarde.
En Estados Unidos salió el 23 de agosto con un repertorio distinto, que incorporaba los tres sencillos que la edición británica había dejado fuera y eliminaba otros tres temas, entre ellos Red House, un blues lento de doce compases. Hendrix también había pedido cambios en la portada. No le gustaba la versión británica y solicitó al fotógrafo Karl Ferris una imagen más psicodélica para la edición estadounidense.
El disco contiene Foxy Lady, Manic Depression, Fire, Third Stone from the Sun y el tema que le da título. Cubre un territorio amplio para un debut: blues tradicional, rock duro, ciencia ficción instrumental y baladas psicodélicas. Además, esa variedad está grabada con una claridad sorprendente para un trío con un sonido tan agresivo.
Un episodio resume la velocidad del momento. El 4 de junio de 1967, la Experience actuó en el Saville Theatre de Londres. Habían pasado tres días desde la publicación de Sgt. Pepper. Hendrix abrió el concierto con la canción que da título al disco de The Beatles, aprendida en ese fin de semana. Paul McCartney y George Harrison estaban entre el público.
Monterey
En Reino Unido Hendrix era ya una estrella. En Estados Unidos, su país, seguía siendo un desconocido para el gran público. Hey Joe había salido allí el 1 de mayo de 1967 y no llegó a entrar en la lista Hot 100 de Billboard. Hacía falta una presentación a la altura, y la encontró el 18 de junio de 1967 en el Monterey International Pop Festival, en California.
El festival, una de las citas centrales del llamado Verano del Amor, reunió a Janis Joplin, Otis Redding, The Who y otros nombres en ascenso ante decenas de miles de personas y bajo la mirada de ejecutivos discográficos y de la prensa.
Hendrix tocó Killing Floor, Foxy Lady, una versión de Like a Rolling Stone de Bob Dylan, Hey Joe y Purple Haze, entre otras canciones. Cerró con Wild Thing, el éxito de The Troggs. Al final de esa canción prendió fuego a su guitarra, la golpeó contra el suelo y lanzó los restos al público.
Un fotógrafo de diecisiete años, Ed Caraeff, usó el último carrete de película en blanco y negro que le quedaba para inmortalizar el momento. La imagen, coloreada después, acabaría en la portada de Rolling Stone en junio de 1987. El efecto fue inmediato. La Experience pasó de ser un grupo de culto a convertirse en uno de los reclamos más rentables del circuito de conciertos.
Conviene no quedarse solo con la hoguera. Antes de prenderle fuego, había tocado un repertorio que combinaba el blues más crudo, el rock duro y el ruido controlado. La guitarra ardiendo fue la imagen, pero la música es lo que merece escucharse. Décadas más tarde se editaron varias versiones del concierto, desde el disco Jimi Plays Monterey (1986) hasta Live at Monterey (2007), publicado bajo la supervisión de la familia.
Las semanas siguientes mostraron que la fama tenía también su lado absurdo. La Experience fue contratada como telonera de The Monkees, un grupo creado para la televisión con un público muy distinto al suyo. La gira conjunta terminó pronto, en Flushing Meadows, y Chandler llegó a decir más tarde que todo había sido un montaje publicitario.
Un segundo disco en siete meses
Axis: Bold as Love se publicó en Reino Unido el 1 de diciembre de 1967, apenas siete meses después del debut. En Estados Unidos, Reprise esperó hasta el mes siguiente. Llegó a los diez primeros puestos de las listas en los dos países.
La gestación fue irregular. La banda empezó a componer material nuevo en los estudios Olympic de Londres a principios de mayo, lo interrumpió por giras y por el viaje a California, donde Chandler reservó unos días en los estudios Houston de Los Ángeles a finales de junio, y retomó el trabajo el 1 de octubre.
La última sesión fue el 29 de octubre, con la grabación de Up from the Skies. Antes de la publicación, Hendrix perdió la cinta master de la primera cara del disco, que olvidó en el asiento trasero de un taxi londinense. Según el relato habitual, la mezcla de esa cara tuvo que rehacerse con prisas.
Es un álbum más contenido y más melódico que el anterior. Se abre con EXP, un experimento de sonidos que viajan de un canal estéreo a otro, y sigue con Up from the Skies, que coquetea con el jazz. Más adelante están Spanish Castle Magic, una referencia a una sala de baile de Seattle que Hendrix frecuentó de adolescente, y You Got Me Floatin’.
Hay tres canciones que justifican por sí solas el disco. Little Wing dura menos de dos minutos y medio y contiene, en ese espacio, una idea melódica y armónica que otros guitarristas llevan décadas reelaborando. Castles Made of Sand, una canción de tono agridulce sobre lo efímero, incluye guitarra grabada al revés. Y If 6 Was 9 anticipa el gusto de Hendrix por las estructuras libres. Figuraría después en la banda sonora de la película Easy Rider.
El tema que da título al álbum, Bold as Love, cierra el disco con un final de fase estereofónica, un efecto de estudio que pocos grupos usaban entonces. Noel Redding aportó a Axis una canción propia, She’s So Fine. La portada, inspirada en la iconografía devocional hindú, muestra a Hendrix y sus compañeros como figuras de un altar.
Axis suele quedar a la sombra de los otros dos discos de la Experience. Merece más. Contiene la escritura más fina de Hendrix como autor de canciones, y su voz, cercana al habla, deja oír una deuda con Dylan, a quien admiraba.
Electric Ladyland
Electric Ladyland es el disco más ambicioso de Hendrix y el único que produjo él solo. Se publicó en Estados Unidos el 16 de octubre de 1968 y nueve días después en Reino Unido. Es doble, dura más de setenta minutos, se grabó en estudios de Londres y Nueva York y fue el único de la Experience que se mezcló íntegramente en estéreo. Llegó al número uno en Estados Unidos, su único primer puesto de la banda.
El proceso fue una ruptura con los discos anteriores. Chandler, que había sido su productor y su mánager, dejó de trabajar con el grupo en septiembre de 1968.
Hendrix trabajó buena parte del disco en el Record Plant de Nueva York con el ingeniero Eddie Kramer, abierto a invitados, a tomas largas y a improvisaciones. Noel Redding lo llevaba cada vez peor, y Dave Mason, de Traffic, recordaría después que los problemas con Redding existían pero no se hablaba de ellos.
Los invitados fueron muchos: Steve Winwood, Dave Mason y Chris Wood, de Traffic, Jack Casady, de Jefferson Airplane, Al Kooper o Buddy Miles. La versión que hizo de All Along the Watchtower, de Bob Dylan, nació en una noche en la que Mason y otros amigos escuchaban el disco John Wesley Harding, que Dylan había publicado a finales de 1967.
Algo en esa canción llamó la atención de Hendrix, que la grabó unos días después, el 21 de enero de 1968, en los estudios Olympic, con Mason tocando una guitarra de doce cuerdas. Un miembro de los Rolling Stones, Brian Jones, pasó por el estudio e intentó tocar el piano, aunque su estado de embriaguez lo impidió.
La versión fue elogiada por la crítica y por el propio Dylan. El sencillo fue el mayor éxito comercial de la Experience: llegó al puesto veinte en Estados Unidos y al top 10 en Reino Unido.
La otra gran pieza del disco nació de una noche de jam. El 2 de mayo de 1968, tras coincidir con Steve Winwood y Jack Casady en un club neoyorquino, Hendrix los llevó al estudio y pidió a Kramer que instalara los micrófonos como en un directo.
De esa noche salió Voodoo Chile, un blues lento de unos quince minutos con Winwood al órgano y Casady al bajo. Al día siguiente, el 3 de mayo, la Experience grabó una versión más corta y más intensa, Voodoo Child (Slight Return), que se abre con un pedal de wah-wah que se convirtió en uno de los sonidos más reconocibles de la guitarra eléctrica.
El repertorio se completa con Crosstown Traffic, Burning of the Midnight Lamp (con uno de sus usos más notables del wah-wah, y un sencillo que llegó al puesto dieciocho en Reino Unido), House Burning Down, una canción de protesta, Rainy Day, Dream Away, Gypsy Eyes y 1983… (A Merman I Should Turn to Be), una suite de ciencia ficción submarina de más de trece minutos. Hendrix cantó él mismo los coros de Have You Ever Been (To Electric Ladyland).
La edición británica original salió con una portada de diecinueve mujeres desnudas, una imagen que Hendrix no había autorizado.
El final de la Experience
A finales de 1968 la banda estaba agotada. Las giras se encadenaban, el trabajo de estudio no daba tregua y la relación personal entre Hendrix y Redding se deterioraba. En noviembre la Experience anunció que iba a disolverse, aunque las obligaciones contractuales los mantuvieron juntos hasta junio de 1969.
Mientras tanto, la vida de Hendrix tuvo su propio sobresalto. En mayo de 1969 fue detenido en el aeropuerto de Toronto por posesión de drogas. Meses después, en diciembre, un jurado lo absolvió. A efectos prácticos, la banda se rompió a finales de junio, cuando Redding se marchó. Las fuentes dan para esa ruptura el 29 o el 30 de junio de 1969.
Hendrix empezó entonces un periodo de tanteo. Quería salir del papel de guitarrista psicodélico y estrella del espectáculo que el público esperaba de él. Había fans que lo rechazaban cuando mostraba otra cara. Y empezó a rodearse de músicos con los que tocar más cerca del soul, del funk y del jazz.
Woodstock, lunes por la mañana
El Woodstock Music and Art Fair se celebró del 15 al 18 de agosto de 1969 en una granja lechera de Bethel, en el estado de Nueva York. Hendrix fue el último en tocar. Por retrasos acumulados, su actuación empezó a primera hora de la mañana del lunes 18, con mucha menos gente que en los días anteriores. Según la documentación sobre el festival, fue el artista mejor pagado de la cita.
Subió con un grupo nuevo, al que presentó como Gypsy Sun and Rainbows: Mitch Mitchell a la batería, Billy Cox al bajo, Juma Sultan y Jerry Velez a las percusiones y un segundo guitarrista. Era su primera actuación pública desde la disolución de la Experience. El sonido de aquella formación era más suelto, más largo y más improvisado que el del trío.
Una parte de ese concierto ha pasado a la historia de la música. Hendrix tocó The Star-Spangled Banner, el himno de Estados Unidos, y lo hizo con una guitarra que reproducía con realimentación y distorsión el ruido de cohetes y bombas, una referencia directa a la guerra de Vietnam.
No era la primera vez que la interpretaba en un escenario, pero allí encontró su forma definitiva. La película Woodstock (1970) la inmortalizó y la Academia de la Grabación le concedió en 2009 un premio Grammy Hall of Fame por esa versión.
Se ha escrito mucho sobre el gesto. Cabe una lectura política, y también una musical. Hendrix no hacía pancartas. Lo que hacía era escuchar una melodía que todo el mundo conocía y usar la guitarra para convertirla en algo desconocido. Son dos lecturas que conviven desde entonces.
Las grabaciones de aquel día se publicaron por partes durante décadas. La versión más completa durante años fue Live at Woodstock, editada en 1999 y ampliada después en otras ediciones.
Band of Gypsys
A finales de 1969 Hendrix formó un trío nuevo con Billy Cox y el batería Buddy Miles, con quien había coincidido en los estudios durante Electric Ladyland. Se llamaban Band of Gypsys. El planteamiento era otro: un sonido más cercano al funk y al rhythm and blues, con un ritmo más marcado.
Su debut fueron cuatro conciertos en el Fillmore East de Nueva York, el 31 de diciembre de 1969 y el 1 de enero de 1970, dos por noche. De esas actuaciones salió Band of Gypsys, publicado en la primavera de 1970. Es el único disco en directo oficial que Hendrix vio publicado en vida.
Incluye Who Knows, Changes, Power of Soul y, sobre todo, Machine Gun, una canción contra la guerra con un solo largo y continuo que figura entre los más admirados de su obra. En Machine Gun la guitarra imita el ruido del fuego de ametralladoras y el de los aviones, con una combinación de Uni-Vibe, Octavia y Fuzz Face.
El disco respondía, en parte, a un litigio contractual heredado de sus años neoyorquinos. Es un disco irregular, pero con momentos de una intensidad poco frecuente en su catálogo.
La banda duró poco. El 28 de enero de 1970 actuaron en el Madison Square Garden, dentro del Winter Festival for Peace, una jornada benéfica contra la guerra de Vietnam. Hendrix abandonó el escenario tras pocos temas y el grupo se disolvió. Después volvió a tocar con Mitchell y Cox, y de esa formación saldrían las grabaciones de sus últimos meses.
Electric Lady Studios y el último verano
En 1970 Hendrix tenía una idea clara y una contradicción. La idea era tener su propio estudio. La contradicción era que sus compromisos de gira le impedían disfrutarlo. El local elegido estaba en Greenwich Village, en un antiguo club llamado Generation, donde él mismo solía ir a tocar y a dejarse ver.
Contrató al arquitecto John Storyk, que acababa de diseñar una discoteca, y encargó a su ingeniero Eddie Kramer el sistema de sonido. Kramer contaría después que, al bajar las escaleras del sótano por primera vez, preguntó si se habían vuelto locos.
Electric Lady Studios abrió oficialmente el 26 de agosto de 1970, con una fiesta a la que asistieron, entre otros, Eric Clapton. Hendrix había grabado ya allí durante el verano. Tocaba con Mitch Mitchell y Billy Cox, en una formación a la que el público seguía llamando Experience, y trabajaba en canciones que apuntaban hacia un territorio nuevo: Freedom, Dolly Dagger, Night Bird Flying, Ezy Ryder, Straight Ahead, In from the Storm, Astro Man, Belly Button Window.
Es un repertorio que mezcla funk, soul, blues y rock con algo de búsqueda espiritual, lejos del fuego psicodélico de la Experience original. El 22 de agosto grabó allí Belly Button Window, su último registro de estudio con voz.
Otros proyectos quedaron en el aire. Hendrix había hablado con el arreglista Gil Evans, colaborador habitual de Miles Davis, de un disco en común, y el productor Alan Douglas intervenía en las conversaciones. Existe además un telegrama que Hendrix, Davis y el batería Tony Williams enviaron el 21 de octubre de 1969 a Paul McCartney, a la sede de Apple Records, invitándolo a tocar el bajo en una sesión.
No hay constancia de que McCartney llegara a saber de ella. El plan se truncó con la muerte de Hendrix, y Evans grabó en 1974 un disco de homenaje con sus arreglos, The Gil Evans Orchestra Plays the Music of Jimi Hendrix.
Hendrix pensaba en un álbum doble, y uno de los títulos que barajó fue First Rays of the New Rising Sun. No llegó a cerrarlo.
La gira de aquel verano tuvo algunas paradas decisivas. Tocó el 30 de mayo en Berkeley y el 4 de julio en el festival de Atlanta. El 1 de agosto actuó en Honolulu, su último concierto en Estados Unidos.
El 30 de agosto encabezó el festival de la isla de Wight, en Inglaterra, ante una multitud que las estimaciones sitúan en cientos de miles de personas. Su último concierto completo fue el 6 de septiembre, en el festival Love and Peace de la isla alemana de Fehmarn. La canción con la que terminó, según varios relatos, fue Voodoo Child (Slight Return).
De regreso a Londres, el 16 de septiembre acudió al Ronnie Scott’s, en Soho, donde subió a tocar con Eric Burdon y su grupo War. Fue su última actuación pública, y por lo que cuentan los testimonios, discreta: tocó en segundo plano, como acompañante, Tobacco Road y Mother Earth.
Notting Hill, 18 de septiembre de 1970
Las horas finales de Hendrix se conocen sobre todo a través de los testimonios de una persona, Monika Dannemann, una patinadora artística alemana con la que tenía una relación.
Ella declaró que llegaron a su apartamento, en el hotel Samarkand, en el número 22 de Lansdowne Crescent, en Notting Hill, hacia las ocho y media de la tarde del 17 de septiembre, que cenaron y bebieron una botella de vino blanco, y que Hendrix escribió un poema de cinco páginas poco antes de morir.
Por la mañana, Dannemann lo encontró inconsciente. Llamó a una ambulancia a las 11:18. Lo llevaron al hospital St Mary Abbot, donde intentaron reanimarlo, y fue declarado muerto a las 12:45. La autopsia concluyó que había muerto asfixiado por inhalación de su propio vómito tras una intoxicación por barbitúricos. Según Dannemann, había tomado nueve comprimidos de Vesparax, un somnífero que le habían recetado a ella, dieciocho veces la dosis recomendada. Tenía veintisiete años.
El forense, Gavin Thurston, cerró la investigación diez días después con un veredicto abierto. No encontró pruebas suficientes para sostener que se hubiera quitado la vida, ni para determinar que fuera una muerte accidental. Según la crónica que publicó Rolling Stone entonces, el forense dijo que por qué Hendrix tomó tantos comprimidos no podía responderse con seguridad. El poema que Hendrix escribió para Dannemann no se mencionó durante la vista.
Los testimonios sobre las horas previas se contradicen. En 1991, Kathy Etchingham, que había sido pareja de Hendrix en Londres, y Dee Mitchell, esposa del batería, impulsaron una revisión del caso con el argumento de que Dannemann había tardado en avisar a una ambulancia, algo que ella negó siempre.
A esas dudas se han sumado con los años numerosas teorías conspirativas, ninguna respaldada por pruebas. Lo único que se sabe con seguridad es lo que registró el informe médico.
Había, además, un contexto. La semana anterior Hendrix tenía pendientes dos litigios: un caso de paternidad y una disputa contractual con una discográfica. Según varios relatos, pensaba cambiar de mánager, Michael Jeffery, cuyo contrato vencía a finales de año. Nada de eso explica por sí solo lo ocurrido, pero ayuda a entender en qué estado de tensión vivía.
El cuerpo fue embalsamado y trasladado a Seattle el 29 de septiembre. El funeral se celebró el 1 de octubre en la iglesia baptista Dunlap, en el barrio de Rainier Valley. Fue enterrado en el cementerio Greenwood de Renton, junto a su madre.
Su muerte a los veintisiete años lo vinculó para siempre con el llamado club de los 27, una etiqueta de la prensa que agrupa a músicos fallecidos a esa edad. El relato es cómodo, pero sirve poco para entender a Hendrix, que en sus últimos meses trabajaba a diario en un estudio propio y con proyectos por delante.
Un archivo que no dejó de crecer
La obra de Hendrix no terminó con su muerte, y eso ha sido a la vez una bendición y un problema. Dejó cientos de horas de grabaciones, entre tomas de estudio, demos, jams y conciertos, y durante décadas nadie se puso de acuerdo sobre cómo gestionarlas.
El primer disco póstumo, The Cry of Love, salió el 5 de marzo de 1971. Lo compilaron Eddie Kramer y Mitch Mitchell a partir de las sesiones de 1970, sobre todo las de Electric Lady, y reúne canciones como Freedom, Angel, Ezy Ryder o Night Bird Flying.
Ese mismo año aparecieron Rainbow Bridge, vinculado a una película del mismo título, y en 1972 War Heroes. Hendrix quería una obra doble y estos discos la fragmentaban. Ninguno de ellos puede considerarse el cuarto álbum que él habría publicado.
En 1974 el patrimonio de Hendrix contrató al productor Alan Douglas para que revisara los archivos. Douglas se ganó muchas críticas porque sustituyó o añadió partes con músicos de estudio, una práctica que duró hasta 1995, cuando publicó Voodoo Soup con nuevas partes grabadas por otro batería.
Mientras tanto, el control de los derechos se había convertido en un litigio. En 1993 MCA retrasó la venta de los derechos de edición de Hendrix porque Al Hendrix no estaba de acuerdo con el acuerdo. Tras un largo proceso judicial, en julio de 1995 Al recuperó el control de la música, el nombre y la imagen de su hijo.
Al fundó entonces, con su hija adoptiva Janie, Experience Hendrix, la empresa que gestiona el legado de Hendrix desde Seattle. Janie tenía cinco años cuando Al se casó con su madre, en 1968. Al murió en 2002. La empresa sigue gestionada por los familiares que él eligió.
Con el control en manos de la familia, el catálogo se ordenó. En 1997 llegó First Rays of the New Rising Sun, el intento más completo de reconstruir el cuarto álbum, a cargo de Kramer, Mitchell y el ingeniero John Jansen.
En 1999 se editaron Live at the Fillmore East y Live at Woodstock. Siguieron Live at Monterey (2007), Valleys of Neptune (2010) y Both Sides of the Sky (2018), además de ediciones ampliadas de los tres álbumes de estudio con la Experience.
En los últimos años ha continuado el goteo: Hollywood Bowl 1967 (2023), la caja Electric Lady Studios: A Jimi Hendrix Vision (2024), con treinta y ocho temas inéditos de 1970 y un documental del mismo título, y la caja dedicada a las sesiones de Axis: Bold as Love, anunciada para noviembre de 2025. Existe además Dagger Records, un sello de la familia que edita, en formato de disco pirata pero con su autorización, grabaciones restauradas de las cintas originales.
Cada nueva edición plantea la misma pregunta: hasta qué punto es legítimo publicar lo que el autor no llegó a terminar. Las cintas muestran a un Hendrix que pulía en el estudio y se soltaba en el escenario, y conviene no confundir una cosa con la otra.
Cómo sonaba y cómo tocaba
Empecemos por lo físico. Tocaba con una Fender Stratocaster de diestro, puesta del revés y con las cuerdas invertidas. Esa disposición le daba una relación distinta con el instrumento. Usaba cuerdas finas, de calibre diez, y afinaba medio tono por debajo del estándar.
La guitarra era solo la mitad del sistema. Su equipo base eran los amplificadores Marshall Super Lead de cien vatios, con pantallas de cuatro altavoces, empujados hasta el límite, y una cadena de pedales que funcionaba como un instrumento propio: el wah-wah Vox, el Fuzz Face de Dallas Arbiter, el Octavia de Roger Mayer y el Uni-Vibe, que simula el giro de un altavoz rotatorio.
El Octavia suena en Purple Haze y Fire. El Uni-Vibe domina Machine Gun y buena parte de Woodstock. Hendrix usó también otras guitarras, como la Flying V o la Gibson SG, y otros amplificadores, pero la Stratocaster y el Marshall definen su sonido.
Un aspecto que a veces se pasa por alto es el uso del feedback. Hendrix trabajó la realimentación del amplificador como un recurso expresivo, no como un accidente. En The Star-Spangled Banner esa técnica dejó de ser un efecto para convertirse en lenguaje.
Con su técnica de mano derecha sucedía algo parecido. En directo tocaba con los dientes o con la guitarra detrás de la cabeza. Esas exhibiciones forman parte de su leyenda, pero la música importa más. En Little Wing y en Castles Made of Sand mezcla acordes y melodía al mismo tiempo, una escritura para guitarra con raíces en el rhythm and blues que había tocado durante años en el circuito de clubes.
También conviene hablar del estudio. Hendrix fue uno de los primeros grandes artistas del rock que trató la mesa de mezclas como una extensión del instrumento. Con Chandler y después con Kramer exploró el estéreo, las fases y las cintas invertidas. Roger Mayer, su técnico de sonido, diseñó para él efectos como el Octavia.
Y a todo esto hay que sumar su faceta de cantante y compositor, tantas veces relegada. Su voz no buscaba el lucimiento. Las letras, a veces oníricas y a veces directas, hablan de amor y de viaje, y canciones como Burning of the Midnight Lamp cuentan la vida itinerante de quien no tiene un lugar al que llamar casa.
Una presencia que sigue creciendo
Hendrix recibió en vida algunos reconocimientos importantes. Los lectores de Melody Maker lo votaron músico pop del año en 1967. En 1968 Billboard lo nombró artista del año y Rolling Stone lo eligió intérprete del año. La Jimi Hendrix Experience ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame en 1992 y en el UK Music Hall of Fame en 2005.
Ese mismo 1992 recibió un Grammy a la carrera, y la Academia ha incluido después en su Salón de la Fama Are You Experienced, Electric Ladyland (1999), Axis: Bold as Love (2006) y su versión del himno estadounidense (2009). Rolling Stone lo ha situado al frente de sus listas de mejores guitarristas en varias ocasiones.
Los rankings, sin embargo, son lo de menos. Lo verdaderamente significativo es su influencia práctica. En el rock, la guitarra eléctrica se toca hoy de un modo que no existía antes de Hendrix, y los guitarristas de hard rock, blues, funk, jazz fusión o metal han heredado algo de su lenguaje.
Stevie Ray Vaughan grabó Voodoo Child (Slight Return) en su disco de 1984 Couldn’t Stand the Weather y, cuando murió en 1990, hablaba con Eric Clapton de unos conciertos de homenaje a Hendrix en el Royal Albert Hall.
En 1993 se publicó Stone Free, un disco de tributo con intérpretes tan dispares como Ice-T, Eric Clapton, The Pretenders y Nigel Kennedy. En el terreno del jazz, Gil Evans dedicó un álbum entero a sus composiciones, y Miles Davis, que admiraba su guitarra, habló con él de grabar juntos.
Su figura tiene además otra dimensión. Hendrix aprendió el oficio en el circuito de clubes negros del sur y triunfó después con un público de rock mayoritariamente blanco. Durante décadas se comparó con él a casi cualquier guitarrista negro que tocara rock, incluso a músicos tan distintos como Vernon Reid o Prince. Es una comparación que dice más de las etiquetas de la época que de esos músicos.
Su memoria está muy presente en los sitios donde vivió. En junio de 2026, Nueva York rebautizó un tramo de la calle West 8th, en Greenwich Village, como Jimi Hendrix Way, cerca de Electric Lady Studios, que sigue funcionando. En marzo de ese año, Seattle inauguró una estación de tren ligero, Judkins Park, con dos murales suyos. Y el Museum of Pop Culture de Seattle ha celebrado su cumpleaños con jornadas de actividades, como la de 2024.
Queda la música. Conviene escuchar primero los tres álbumes de estudio con la Experience, en orden, y después Band of Gypsys y First Rays of the New Rising Sun para ver hacia dónde iba. Quien quiera al Hendrix en directo encontrará en Live at Monterey y en Live at Woodstock dos buenas puertas de entrada.
Para seguir leyendo
Entre las biografías, Room Full of Mirrors (2005), de Charles R. Cross, es la más citada y la que más ha revisado los mitos. Crosstown Traffic, de Charles Shaar Murray, sitúa a Hendrix en el contexto de la música popular de posguerra.
Las cronologías de sesiones y conciertos que firman John McDermott y Eddie Kramer, como Hendrix: Setting the Record Straight, resultan imprescindibles para quien quiera el detalle. Para cualquier consulta sobre discografía, fechas y ediciones, el sitio oficial de Experience Hendrix sigue siendo la referencia más completa.