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La Feria del Libro de Madrid 2026: reír también es una forma de leer

Del 29 de mayo al 14 de junio, el Retiro vuelve a convertirse en el epicentro del libro en español con el humor como bandera y más de 400 actividades programadas

Feria del Libro de Madrid

Hay cosas que en Madrid llegan con la puntualidad de las estaciones. La Feria del Libro es una de ellas. Cada primavera, cuando el Retiro todavía huele a tierra mojada y el calor no aprieta del todo, el Paseo de Coches se llena de casetas, colas, bolsas de tela y el inconfundible olor a papel nuevo. Este año no es diferente, salvo que la edición que arranca el viernes 29 de mayo de 2026 llega con carácter propio, con un lema que resume bien el momento que vivimos y con una programación que no se parece del todo a la de los años anteriores.

La 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid estará abierta hasta el domingo 14 de junio. Diecisiete días en los que el Paseo de Coches de El Retiro albergará 366 casetas repartidas a lo largo de 4.600 metros cuadrados, con más de 500 expositores y una programación de más de 400 actividades. La entrada es gratuita, como siempre, y los libros se venden con un descuento del 10% sobre el precio oficial.

El lema elegido para esta edición no podría ser más claro: «Leer y reír: dos formas de resistir». Una declaración de intenciones que sitúa el humor en el centro de todo, no como un recurso menor ni como simple entretenimiento, sino como una herramienta de pensamiento, de crítica y de supervivencia frente a los tiempos que corren. El humor entendido como lo entendía Wenceslao Fernández Flórez, cuya frase ha citado la directora de la feria, Eva Orúe, al presentar la edición: «El humor es, sencillamente, una posición ante la vida».

No es la primera vez que la feria elige un eje temático en lugar de un país o una ciudad invitada. El año pasado el foco estuvo en Nueva York y en cómo la literatura en español ha narrado esa ciudad. Este año el giro es más conceptual, más transversal: el humor atraviesa géneros, nacionalidades y formatos, y eso se nota en la selección de invitados y en la estructura de la programación.

Un paseo de 4.600 metros cuadrados

La arquitectura de la feria mantiene su esquema habitual pero incorpora algunas novedades. De las 366 casetas, 118 pertenecen a librerías, repartidas entre 59 generalistas y 59 especializadas. Las editoriales ocupan 220 casetas, muchas de ellas compartidas entre dos o tres sellos. Las distribuidoras, que representan a unos 600 sellos sin caseta propia, disponen de 12 puestos. Y los organismos oficiales, entre los que destaca la Comunidad de Madrid con pabellón propio, suman 16 casetas más.

En la zona central del recorrido se han dispuesto seis espacios diferenciados. Uno de ellos agrupa a los gremios y asociaciones editoriales de Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Murcia, que entre todos representan a 140 sellos diferentes.

El espacio Indómitas es uno de los más interesantes para los lectores que buscan algo fuera del circuito convencional. Reúne a 45 propuestas editoriales de distintas nacionalidades, entre editoriales independientes, libros de artista, fanzines y proyectos que difícilmente encontrarían cabida en una librería de aeropuerto. Su presencia se repartirá en dos fines de semana diferentes, lo que obliga a planificar bien la visita si se quiere aprovechar.

El espacio Archipiélago contará con 20 participantes, la mayoría de Madrid aunque también hay representación de otras provincias. En Editoriales Singulares participarán 26 sellos. La Plaza de la Ciencia y las Universidades contará con las casetas de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas y otras 10 editoriales. Y en la zona internacional participarán Andorra y el Instituto Cultural Rumano, cuya presencia tiene especial sentido este año, dado que dos de los grandes nombres invitados son autores rumanos.

Este año la feria estrena dos nuevos espacios de firmas, lo que eleva el total a siete. Un detalle que no es menor: más puntos de firma significa menos colas concentradas, y eso se agradece en los días de mayor afluencia.

Los horarios y cómo aprovechar la visita

La feria abre de lunes a viernes de 10.30 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas. Los sábados y domingos el tramo de mañana se alarga: de 10.30 a 15.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas.

Las mañanas entre semana suelen ser el momento más tranquilo. Quien quiera pasear sin agobios, hojear con calma o charlar con el librero de guardia, tiene ahí su ventana. Los fines de semana concentran más actividades, más firmas y también más público. En los días grandes puede haber esperas considerables para conseguir una dedicatoria de los autores más populares, así que consultar el calendario de firmas con antelación es casi obligatorio.

La feria ha habilitado además un mecanismo para que algunas actividades puedan celebrarse fuera del recinto en caso de mal tiempo. Casa de América, Casa Árabe y Casa de Cantabria, todas ellas en los alrededores del Retiro, se han comprometido a acoger partes de la programación si las condiciones climáticas obligan a cerrar el parque. No es la primera vez que una tormenta desbarata una jornada entera de la feria, así que la medida es bienvenida.

El cartel, obra de Miguel Pang

El cartel de esta edición lo ha realizado el ilustrador barcelonés Miguel Pang, nacido en 1980. La imagen muestra a varias personas leyendo bajo la sombra de un árbol: en el suelo, en el tronco, en la copa e incluso colgando de las ramas. El árbol es uno de los símbolos indisociables de la Feria del Libro de Madrid, ese espacio donde la sombra es tan buscada como el propio libro. Pang ha construido una composición que juega con lo vertical y lo horizontal, con lo real y lo levemente absurdo, en una línea que encaja bien con el espíritu humorístico de la edición.

El Premio Lealtad de este año recae en el diseñador, ilustrador y artista visual Pep Carrió, reconocido por su larga vinculación con la identidad visual de la feria. Es la primera vez que se entrega este galardón, con el que la organización quiere reconocer a quienes han contribuido a construir la imagen de la FLMadrid a lo largo de las décadas.

La inauguración: risa, sátira y el Quijote como argumento

La Feria del Libro de Madrid será inaugurada por la reina Letizia, como es tradición. Y la primera actividad del programa irá directamente al grano: una mesa redonda titulada «Nuestra risa de infancia», con tres nombres que representan tres formas muy distintas de entender el humor.

La argentina Maitena, cuyas tiras cómicas sobre la condición femenina y la vida cotidiana la han convertido en un referente del humor gráfico en todo el mundo hispanohablante. El escritor y cineasta asturiano Rodrigo Cortés, conocido por manejar la ironía con la misma habilidad que el suspense. Y el escritor y guionista Edu Galán, cofundador de la revista satírica Mongolia, que lleva años haciendo del humor político una forma de periodismo y de resistencia cultural.

La directora de la feria, Eva Orúe, lo explicó con claridad al presentar la edición: «Hay gente que piensa en chistes, pero el humor va más allá y estamos en un país cuyo hit de todos los tiempos, El Quijote, es un libro de humor». Una observación que no es una boutade sino una forma de reivindicar que la tradición cómica en español tiene raíces muy profundas, y que la feria de este año quiere explorarlas.

Los grandes nombres internacionales

El cartel internacional de esta edición es quizá el más ecléctico en muchos años, porque mezcla literatura de primer nivel con humor gráfico, música y comedia. Todos tienen en común que el humor, la ironía o la sátira ocupan un lugar central en su obra.

Jonathan Coe es probablemente el nombre más esperado. El escritor británico, autor de novelas como «El club de los canallas» o «La lluvia antes de caer», es uno de los grandes satiristas de la literatura europea contemporánea. Su mirada sobre la clase política británica, el declive del Imperio y las contradicciones de la clase media inglesa tiene pocos rivales. Su presencia en la feria incluye un encuentro titulado «Un humor muy británico», que promete ser uno de los momentos de la programación.

El alemán David Safier es una cara diferente del humor en la literatura: más ligero, más pop, más orientado al entretenimiento masivo, pero igualmente eficaz. Sus novelas, traducidas a decenas de idiomas, han encontrado millones de lectores que no se consideraban necesariamente aficionados a la lectura. También estará el sueco Jonas Jonasson, autor de «El abuelo que saltó por la ventana y se largó», otro de los grandes fenómenos del humor literario de las últimas dos décadas.

Maitena, la historietista argentina cuyas viñetas han definido toda una época del humor en español, participará tanto en la inauguración como en otras actividades de la programación. Sus personajes, sus situaciones y su capacidad para hacer reír con lo que duele la han convertido en un referente que trasciende el formato del cómic.

El cantautor canadiense-argentino Kevin Johansen y el dibujante uruguayo Liniers, que han colaborado en múltiples proyectos, volverán a compartir escenario en Madrid para hablar de música, ilustración, humor y creación a cuatro manos. Es un encuentro que mezcla géneros y disciplinas de una manera que encaja perfectamente con el espíritu de esta edición.

Los rumanos Mircea Cărtărescu y Ana Blandiana son quizás los dos invitados más literariamente exigentes del cartel. Cărtărescu, autor de la trilogía «Orbitor» y de «Solenoide», es considerado por muchos el escritor europeo vivo más importante. Blandiana, poeta y activista, es una de las grandes figuras de las letras rumanas del siglo XX. Su presencia, junto con la del Instituto Cultural Rumano en la zona internacional, convierte a Rumanía en la presencia extranjera más destacada de la edición.

Entre los demás invitados internacionales figuran la argentina Camila Sosa Villada, la también argentina Ariana Harwicz, el colombiano Giuseppe Caputo, el argentino Rodrigo Fresán, la noruega Nina Lykke, la periodista y cronista argentina Leila Guerriero y el argentino Jon Bilbao, entre otros. La presencia latinoamericana es este año especialmente amplia, lo que tiene su lógica si se considera que el humor en español tiene en América Latina una tradición vigorosa y muy propia.

Los humoristas que también escriben

Una de las apuestas más originales de esta edición es la incorporación de figuras del mundo de la comedia que han publicado libros o que tienen una relación estrecha con la escritura. No es una concesión al espectáculo: es una forma de ensanchar los límites de lo que se considera «literatura» y de atraer a públicos que quizás no se acercarían a la feria de otra manera.

Ignatius Farray, el humorista canario que lleva años construyendo un personaje a la vez entrañable y perturbador, estará presente en la programación. Su particular forma de mirar el mundo, entre la filosofía barata y el absurdo más refinado, le ha ganado un público muy fiel.

Pantomima Full, el dúo formado por Rober Bodegas y Alberto Casado, es uno de los fenómenos del humor español reciente. Sus vídeos en los que parodian a todo tipo de perfiles sociales y tribus urbanas han acumulado decenas de millones de visualizaciones. Participarán en un encuentro titulado «Esto lo diría alguien como tú», junto a Joaquín Reyes y Eva Soriano.

Joaquín Reyes, actor y humorista manchego cuya galería de personajes es ya patrimonio cultural de este país, comparte espacio en el programa con Eva Hache, una de las cómicas de stand-up más consolidadas de España. También estará la presentadora y actriz Eva Soriano, que en los últimos años ha construido una identidad pública muy reconocible gracias a su trabajo en radio y televisión.

El encuentro «¿De qué nos reímos?», con Eva Hache, el filósofo Bernat Castany y el actor Julián Génisson, apunta a una reflexión más teórica sobre el humor, sus mecanismos y sus límites. «El humor en la herida», el diálogo entre Camila Sosa Villada y Giuseppe Caputo, promete explorar el humor desde el lugar del dolor y de la experiencia biográfica.

Los escritores españoles: un cartel muy completo

Al margen del eje temático, la feria de este año reúne un cartel de autores españoles que difícilmente deja hueco a la queja.

Eduardo Mendoza, probablemente el gran maestro del humor en la narrativa española contemporánea, estará presente con sesiones de firma. Su capacidad para construir personajes absurdos y situaciones delirantes sin perder nunca la precisión del lenguaje lo convierten en la elección perfecta para una edición dedicada a la risa.

Julia Navarro y María Dueñas son las dos presencias más repetidas del evento: ambas tienen previstas varias sesiones de firma a lo largo de distintos días, lo que inevitablemente generará las colas más largas de la feria. Santiago Posteguillo, Fernando Aramburu, Dolores Redondo, Eva García Sáenz de Urturi, Juan Gómez-Jurado y Javier Cercas completan el grupo de los autores de mayor tirón comercial.

Marta Sanz, una de las voces más exigentes e incómodas de la literatura española actual, también estará presente. Su forma de utilizar el humor como bisturí, para cortar hasta donde duele, encaja perfectamente con el espíritu de la edición. Rosa Montero, Luis Landero, Paloma Sánchez-Garnica, Nieves Concostrina y Lucía Etxebarría son otros de los nombres confirmados.

Sonsoles Ónega, Máximo Huerta, Pedro Simón, Juan del Val, Alice Kellen, Manel Loureiro, Inma Rubiales, Emma Gil, David Uclés, Juan Luis Arsuaga y Ana Milán completan un cartel que tiene algo para casi todos los lectores. Planeta de Libros, Casa del Libro y La Esfera de los Libros son algunas de las editoriales y librerías que han detallado ya sus propios calendarios de firmas con autores específicos.

El día inaugural, el viernes 29 de mayo, arrancará con firmas de autores como Nieves Concostrina y David Uclés. El sábado 30 pasarán por las casetas nombres como Julia Navarro, Javier Cercas o el expresidente Mariano Rajoy, que ha publicado recientemente sus memorias. Los días siguientes irán sumando nombres hasta completar un calendario que, a medida que se acerca la inauguración, sigue creciendo.

Entre los autores internacionales que también pasarán por las casetas de firma están Siri Hustvedt, que acaba de publicar «Historias de fantasmas», un libro sobre su relación con Paul Auster; Robin Sharma, autor del fenómeno editorial «El monje que vendió su Ferrari»; y Benjamín Labatut, el chileno que ha convertido la frontera entre la ciencia y la literatura en su territorio propio con libros como «Un verdor terrible» o «MANIAC», y cuya última obra, «La Antártica empieza aquí», ha generado gran expectación.

Los homenajes: de Les Luthiers a La conjura de los necios

Una de las decisiones más interesantes de la programación es la de rendir homenaje a figuras que han hecho del humor una forma de arte mayor. Los nombres elegidos no son arbitrarios.

Les Luthiers, el grupo argentino de humor musical que durante décadas ha combinado la erudición con el disparate de una manera que no tiene equivalente en ninguna otra tradición cultural, recibirá un homenaje que reconoce su influencia sobre varias generaciones de espectadores y lectores hispanohablantes.

Kurt Vonnegut, el escritor norteamericano autor de «Matadero Cinco», es uno de los grandes maestros del humor negro y del absurdo en la literatura del siglo XX. Su presencia como referente en esta feria tiene todo el sentido.

Jorge Ibargüengoitia, el escritor mexicano que convirtió la ironía sobre la historia y la política de su país en alta literatura, es otro de los homenajeados. Menos conocido en España de lo que merece, este reconocimiento puede ser una buena oportunidad para que nuevos lectores se acerquen a su obra.

Nicanor Parra, el antipoeta chileno que dinamitó las convenciones de la poesía en español con una mezcla de humor, coloquialismo y subversión, y Rafael Azcona, el guionista y escritor riojano sin cuya obra el cine español de la segunda mitad del siglo XX no se entiende, completan el grupo de homenajeados.

La programación reserva también un lugar especial para «La conjura de los necios», la novela del estadounidense John Kennedy Toole publicada póstumamente en 1980 y convertida desde entonces en uno de los grandes clásicos de la sátira literaria. Ignatius J. Reilly, su protagonista, es uno de los personajes cómicos más memorables de la literatura en lengua inglesa. El homenaje permitirá reflexionar sobre por qué determinadas novelas de humor se convierten en obras de culto que trascienden décadas y fronteras.

La programación profesional y los encuentros iberoamericanos

La Feria del Libro de Madrid no es solo un espacio para lectores. También es un punto de encuentro para profesionales del sector editorial, y esa dimensión tiene este año una presencia notable en la programación.

El XI Taller de Libros Periodísticos, dirigido por el escritor y periodista argentino Martín Caparrós junto a la Fundación Gabo, se celebrará entre el 8 y el 12 de junio. Es uno de los encuentros más consolidados del programa profesional, y reúne a periodistas y escritores interesados en explorar las fronteras entre el periodismo narrativo y el libro.

El encuentro Leer Iberoamérica Lee 2026 tendrá lugar del 2 al 5 de junio y contará con 24 invitados procedentes de 13 países. Es un espacio que pretende visibilizar la riqueza y la diversidad de la literatura en español más allá de las fronteras de España, y que este año cobra especial relevancia dado el protagonismo de las voces latinoamericanas en el programa general.

La Comunidad de Madrid tiene pabellón propio con una programación específica para distintos públicos. Entre las actividades anunciadas figuran talleres familiares como «¡Ay, qué risa!» y «¿De qué te ríes?», recitales de poesía y mesas redondas centradas en el humor como herramienta de lectura y de crítica del mundo. La idea es que el pabellón institucional no sea solo un escaparate de publicaciones oficiales sino un espacio activo dentro de la programación general de la feria.

Sostenibilidad: menos coches, menos CO₂, más placas solares

La directora Eva Orúe insistió en la presentación de la edición en el compromiso de la feria con la sostenibilidad medioambiental. No es un asunto menor teniendo en cuenta que el Retiro es un espacio natural protegido y que la instalación de más de 300 casetas durante casi tres semanas tiene un impacto que hay que gestionar con cuidado.

El dato más llamativo es que desde que en 2024 la organización pidió a los expositores que no entraran con sus coches al recinto del Retiro, sumado a la instalación de placas solares, la feria ha conseguido reducir su huella de carbono más de un 35%. Este año, además, el 80% de los libros que se expondrán en la feria se transportarán en vehículos que funcionan con combustibles renovables. Según los cálculos de la organización, eso supone un ahorro de 5,5 toneladas de CO₂.

Las casetas también se han construido este año con materiales más sostenibles y mejor adaptados a las condiciones climáticas variables del mes de junio en Madrid, cuando un día puede estar a 35 grados y al siguiente llover con fuerza suficiente para anegar el Paseo de Coches.

Una edición que llegará con la ciudad patas arriba

Eva Orúe fue muy franca en la rueda de prensa de presentación cuando habló del contexto en el que se va a celebrar esta edición: «Hay un evento que va a poner patas arriba esta ciudad». Se refería, aunque con cierto humor, a la visita del papa León XIV a Madrid, que coincidirá con los primeros días de junio. También mencionó los conciertos de Bad Bunny, que concentrarán en esas mismas fechas a decenas de miles de personas en la capital.

La mañana del domingo 7 de junio es la que más directamente puede afectar a la feria, según reconoció la propia directora. Los accesos al Retiro y a las zonas circundantes estarán probablemente condicionados por los dispositivos de seguridad del evento papal. Aun así, la organización ha decidido no cambiar nada: ni la programación, ni los horarios, ni las fechas.

«Os va a costar un poquito más llegar, pero tenéis que llegar. Aunque sea más difícil no dejéis de venir, porque tenemos montada una buena en el Retiro», dijo Orúe con la mezcla de pragmatismo y humor que parece haberse convertido en la filosofía de esta edición.

La feria permanecerá abierta en todo caso, y la organización confía en que los lectores hagan el esfuerzo de adaptarse a las circunstancias. No sería la primera vez: la feria ha sobrevivido a tormentas, a olas de calor y a una pandemia que obligó a reinventarla casi por completo.

Una historia de 85 ediciones

La Feria del Libro de Madrid nació en 1933 y este año llega a su 85ª edición. No es un número cualquiera. Entre medias ha habido guerras, dictaduras, transiciones, crisis económicas y una pandemia. La feria ha sido, en distintos momentos, un espacio de resistencia cultural, un termómetro del sector editorial español y un punto de encuentro para lectores que no tenían otro lugar donde encontrarse alrededor de un libro.

En sus primeras décadas la feria fue un acontecimiento mucho más modesto, concentrado en unos pocos puestos en la Cuesta de Moyano y en algunas librerías del centro. Con el tiempo fue creciendo hasta llegar al Paseo de Coches del Retiro, donde hoy ocupa 4.600 metros cuadrados y recibe cada año a millones de visitantes.

La evolución del cartel de invitados refleja también los cambios del mercado editorial. En las últimas décadas la feria ha incorporado cada vez más autores internacionales, más diversidad de formatos, más actividades paralelas. Ha dejado de ser exclusivamente un mercado de libros para convertirse en un festival cultural con entidad propia, aunque sin perder nunca su función original: poner los libros al alcance de quien quiera comprarlos.

El lema de esta edición, «Leer y reír: dos formas de resistir», conecta con esa historia larga y complicada. El humor como resistencia no es una idea nueva: lo sabía Quevedo, lo sabía Valle-Inclán, lo sabía Azcona cuando escribía guiones para Berlanga en los años del franquismo. Lo saben hoy quienes hacen sátira política desde plataformas digitales, y lo saben los lectores que encuentran en una novela cómica una forma de tomar distancia del ruido del mundo.

Por qué vale la pena ir

La pregunta que se hace mucha gente que vive en Madrid es si merece la pena acercarse a la feria o si es mejor esperar a que pasen las colas y comprar los libros en cualquier librería. La respuesta, para quien le gusten los libros, suele ser que sí.

No por el descuento, que existe pero no es especialmente generoso. No por las firmas, que requieren planificación y paciencia. Sino por algo más difícil de explicar: la atmósfera de la feria es única. Hay algo en caminar entre casetas llenas de libros, bajo los árboles del Retiro, con gente a tu alrededor que comparte la misma afición, que no se reproduce en ninguna otra circunstancia.

Es también uno de los pocos eventos culturales masivos de Madrid que sigue siendo completamente gratuito. Cualquiera puede entrar, pasear, hojear, asistir a una charla o simplemente sentarse en un banco y observar. Eso lo convierte en un espacio democrático en un sentido real, no retórico.

Este año, además, el programa tiene suficiente variedad como para que encuentren algo de interés personas con gustos muy diferentes. Quien quiera literatura de primer nivel europeo tiene a Jonathan Coe o a Mircea Cărtărescu. Quien prefiera la narrativa española más comercial tiene a Dueñas o a Navarro. Quien busque algo más experimental tiene el espacio Indómitas. Quien quiera reírse tiene a Pantomima Full, a Ignatius Farray o a Maitena. Y quien simplemente quiera un libro firmado por su autor favorito tiene más de 230 posibilidades repartidas en diecisiete días.

La Feria del Libro de Madrid abre el 29 de mayo. El Retiro espera.

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