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Ver para creer, creer para imaginar en PHotoESPAÑA 2026

El festival de fotografía más importante de España celebra su 29ª edición con casi un centenar de exposiciones, grandes nombres de la historia de la fotografía y una apuesta por la creatividad y la rebeldía

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Del 13 de mayo al 13 de septiembre de 2026, Madrid y otras nueve ciudades españolas, junto con Paraguay, acogen la nueva edición de PHotoESPAÑA, el festival internacional de fotografía y artes visuales que desde 1998 convierte cada verano a España en uno de los epicentros mundiales de la imagen fotográfica.

Veintinueve ediciones dan para mucho. Para construir una historia, consolidar un público, tejer redes internacionales y, también, para seguir haciéndose preguntas. Eso es precisamente lo que propone PHotoESPAÑA en 2026: no dar nada por sentado. El lema escogido para esta edición, Volver a imaginar, no es un eslogan vacío. Es una declaración de intenciones que la dirección del festival, encabezada por María Santoyo, ha querido que impregne cada rincón de la programación. Reimaginar la fotografía, reimaginar lo que puede ser un festival en el siglo XXI, reimaginar la mirada.

Con más de cuarenta exposiciones en la Sección Oficial, casi un centenar en total si se suman el Festival OFF y el Circuito PHE, y la participación de más de trescientos artistas, la 29ª edición de PHotoESPAÑA es una de las más ambiciosas de su historia reciente. Cuatro meses de fotografía que se despliegan por museos nacionales, centros culturales, galerías, espacios alternativos y sedes invitadas de Madrid, Alcalá de Henares, Barcelona, Santander, Sevilla, Gijón, Valencia, Zaragoza, Málaga y Asturias.

Un lema que es también un programa

Cuando un festival lleva casi tres décadas de vida, resulta tentador instalarse en la comodidad de los formatos conocidos. PHotoESPAÑA ha optado por lo contrario. El concepto Volver a imaginar tiene varias capas de lectura que conviene desgranar.

La primera es la más evidente: una reivindicación de la creatividad fotográfica frente a la saturación de imágenes que caracteriza nuestra época. En un mundo donde se producen miles de millones de fotografías cada día, la pregunta ya no es qué fotografiar sino cómo hacerlo de manera que la imagen diga algo, que interrogue, que incomode o que emocione. El festival propone que la respuesta pasa por la experimentación y por cuestionar los límites del propio medio.

La segunda capa tiene que ver con la verdad y la autoridad. En tiempos de imágenes generadas por inteligencia artificial, de deepfakes y de manipulación sistemática de lo visual, PHotoESPAÑA apuesta por preguntarse qué significa creer en lo que vemos. El cuestionamiento de lo real y de la autoridad que representa la imagen es uno de los hilos conceptuales que recorre buena parte de las propuestas seleccionadas.

La tercera lectura es más íntima y tiene que ver con la juventud. El festival reconoce en la adolescencia ese período de la vida en que todo parece posible, en que uno se proyecta hacia el futuro sin haber cerrado aún ninguna puerta. Volver a imaginar es también una invitación a recuperar esa disposición abierta, esa energía antes de que el mundo enseñe a rendirse.

María Santoyo, directora del festival, lo resumió con claridad en la presentación a la prensa: el certamen reivindica en esta edición la experimentación y la exploración de los límites de la imagen. Un propósito que se materializa en una programación que combina con habilidad a los grandes nombres de la historia de la fotografía con las voces más urgentes del presente.

Países Bajos, el país invitado

Uno de los elementos más destacados de esta edición es la presencia de los Países Bajos como país invitado. La apuesta holandesa se articula a través de varias muestras que tienen en el Círculo de Bellas Artes y en el Teatro Fernán Gómez sus dos polos principales.

En el Círculo de Bellas Artes se presenta la exposición colectiva que lleva el mismo título que el lema del festival: Volver a imaginar. Comisariada por Geaninne Gutiérrez Guimarães, la muestra establece un diálogo entre creadores españoles y neerlandeses alrededor de la experimentación material y conceptual en fotografía y de las formas de representación contemporáneas. La nómina de participantes es extensa y heterogénea: Rob Hornstra, Aleix Plademunt, Txema Salvans, Anoek Steketee, Javier Arboledas, Jon Gorospe, Eduardo Nave, Juan Couder, Rafael Trapiello, Lurdes Basolí, Ira Lombardía y el dúo formado por Arguiñe Escandón y Yann Gross.

Pero si hay un nombre que concentra buena parte de la expectación generada por la presencia holandesa en el festival, ese es el de Viviane Sassen.

Viviane Sassen, la gran apuesta: ‘LUX & UMBRA’

La fotógrafa neerlandesa Viviane Sassen, nacida en Ámsterdam en 1972, es la gran protagonista de esta edición. PHotoESPAÑA le ha otorgado el Premio PHE26 y ha encargado para ella una retrospectiva de alcance excepcional, concebida específicamente para el festival y que supone su primera exposición individual en España.

Bajo el título LUX & UMBRA, la muestra se aloja en la sala de exposiciones del Teatro Fernán Gómez y reúne más de tres décadas de trabajo en lo que la organización define como una instalación poética, alejada de todo orden cronológico. Series emblemáticas como Flamboya o Parasomnia conviven con imágenes tempranas realizadas en África y con obras recuperadas especialmente para esta ocasión.

Sassen pasó parte de su infancia en Kenia, y esa experiencia dejó una huella indeleble en su manera de entender la fotografía. Su mirada está profundamente marcada por la luz del continente africano, por sus comunidades y sus paisajes. A lo largo de su carrera, las mujeres han ocupado un lugar central en sus imágenes, y la identidad se convierte en un territorio siempre en transformación, un espacio donde conviven la vulnerabilidad y la fuerza.

El trabajo de Sassen se mueve con soltura entre el mundo de la moda y el del arte contemporáneo, lo que la convierte en una de las voces más singulares de la fotografía internacional. Ha creado campañas para Miu Miu, Stella McCartney y Louis Vuitton, pero también ha expuesto en el MoMA de Nueva York y sus obras forman parte de colecciones públicas de primer nivel mundial. Que LUX & UMBRA sea su debut individual en España dice algo tanto de la artista como de la apuesta del festival.

Dos maestros americanos: Robert Frank y Richard Avedon

Si Viviane Sassen representa la gran apuesta contemporánea de esta edición, Robert Frank y Richard Avedon son los dos gigantes históricos que el festival trae a Madrid con exposiciones de primera magnitud. Y lo hacen con obras que nunca antes habían podido verse completas en España.

La exposición de Robert Frank, titulada Los Americanos, se presenta en el Espacio Fundación Telefónica, comisariada por David Campany. La serie fotográfica que Frank realizó durante un viaje por los Estados Unidos a mediados de los años cincuenta cambió para siempre lo que la fotografía documental podía y debía hacer. Publicada originalmente en Francia en 1958 y en Estados Unidos un año después, Los Americanos es una de las obras más influyentes de toda la historia de la fotografía: un retrato desencantado, poético y perturbador de un país que presumía de prosperidad y luz mientras escondía sombras profundas. PHotoESPAÑA presenta esta serie íntegramente por primera vez en España.

Campany, uno de los comisarios y ensayistas fotográficos más reconocidos del ámbito anglosajón, plantea una lectura de por qué la obra de Frank sigue interpelando a las nuevas generaciones con la misma intensidad de cuando fue publicada. La respuesta tiene algo que ver con la honestidad de su mirada y con la libertad formal que se tomó Frank para construir sus imágenes, al margen de cualquier convención.

En paralelo, la Fundación MAPFRE acoge In the American West, considerada la obra maestra de Richard Avedon. Publicada en forma de fotolibro en 1985 tras cinco años de trabajo, la serie retrata a ciudadanos anónimos del oeste estadounidense con una nitidez y una frontalidad que resultan a la vez rigurosas y profundamente humanas. El estudio del retrato contemporáneo no puede entenderse sin estas imágenes.

Que dos obras tan fundamentales de la fotografía del siglo XX puedan verse por primera vez completas en España en el mismo verano es, en sí mismo, un argumento suficiente para acercarse al festival.

Las mujeres, en el centro

Una de las características más notables de la programación de esta 29ª edición es el protagonismo de las mujeres fotógrafas y artistas visuales. No se trata de una cuota ni de una corrección política, sino de una elección curatorial que ha dado como resultado algunas de las propuestas más potentes del festival.

La barcelonesa Colita, cuyo nombre real es Isabel Steva, lleva décadas siendo una referencia del fotoperiodismo y la fotografía documental en España. Su exposición en la librería Blanquerna, titulada Nosaltres no tenim por, nosaltres som, muestra por primera vez el conjunto del reportaje fotográfico que realizó durante la manifestación del 26 de junio de 1977 en Barcelona, la primera gran protesta pública por los derechos de las personas homosexuales en España. Las imágenes de Colita de aquel día son documentos históricos de primera importancia, y verlos reunidos y contextualizados supone una experiencia que va más allá de lo puramente estético.

Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía en 2016, protagoniza la tercera edición del proyecto Cuadernos de campo en la Galería de Colecciones Reales. Su propuesta, titulada Las piedras del cielo, lleva la mirada al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, al bosque circundante de La Herrería y a la figura de Felipe II. El proyecto, que nace de la colaboración entre Patrimonio Nacional, ACCIONA y PHotoESPAÑA, propone una experiencia telúrica y sensorial que dialoga con el legado de uno de los espacios más cargados de historia del patrimonio español.

Isabel Azkarate, fotógrafa donostiarra con más de cuatro décadas de carrera, presenta en el Espacio Cultural Serrería Belga Azkarate vs. Azkarate, una continuación de su trabajo como fotoperiodista y fotógrafa callejera. Una mirada que se confronta consigo misma, que revisa el archivo y lo pone en tensión con el presente.

Laia Abril, Premio Nacional de Fotografía en 2023 y una de las artistas españolas con mayor proyección internacional, lleva al Museo Nacional del Romanticismo una instalación inédita titulada Endometriosis. La obra aborda el dolor de la mujer y la desatención histórica que esta enfermedad ginecológica ha recibido en el ámbito médico. Se trata de uno de los proyectos más valientes del festival, que elige para su exposición un museo del siglo XIX de una manera que no es casual: la desigualdad en la medicina tiene raíces muy antiguas.

Tanit Plana, con su exposición Disfuncionarias en el Museo Cerralbo, interviene específicamente sobre las tensiones entre las lógicas institucionales que sostienen el museo y la realidad viva de sus colecciones. Y Bego Antón presenta en Casa de América Everybody Loves to Cha Cha Cha, una serie que explora con humor y ternura las relaciones afectivas entre las mujeres y sus perros.

Talia Chetrit, fotógrafa estadounidense con una trayectoria consolidada en el circuito internacional del arte contemporáneo, debuta en España con Bunny, en el Museo Lázaro Galdiano, una propuesta compuesta por retratos, escenas escenificadas y naturalezas muertas que exploran los límites entre lo íntimo y lo artificial.

Otros proyectos destacados de la Sección Oficial

La riqueza de la Sección Oficial no se agota en las grandes figuras. PHotoESPAÑA ha construido una programación en la que los proyectos más experimentales y los más documentales conviven sin aparente contradicción.

El polaco Rafał Milach, nacido en 1978 en Gliwice, presenta en el Círculo de Bellas Artes Refusal. Second Fracture, una obra que estudia las estructuras de poder y la resistencia ciudadana a partir de documentos visuales de diversa procedencia. La fotografía de Milach se mueve en un terreno donde la imagen se convierte en herramienta de análisis político, sin renunciar por ello a una elaborada construcción formal.

Raphaëlle Peria lleva al Círculo de Bellas Artes Ruina Montium, una propuesta en la que el paisaje de Las Médulas, la antigua mina romana de oro en El Bierzo, se convierte en campo de experimentación visual. La artista francesa trabaja sobre fotografías que interviene físicamente, rasgando, grabando o trabajando la superficie de la imagen hasta convertirla en otra cosa.

Linarejos Moreno, con On the Geography of the River, en el Museo Arqueológico Nacional, explora las relaciones entre imagen, territorio y memoria a través del agua como elemento estructurador del paisaje y de la historia.

Jorge Yeregui, artista visual nacido en Santander, lleva al Museo ICO Los mismos lugares, una mirada sobre la relación entre paisaje y transformación urbana que se podrá ver entre el 4 de junio y el 6 de septiembre.

Greta Alfaro presenta en Matadero Ofertorio, un proyecto que trabaja sobre los rituales contemporáneos y la manera en que la fotografía los registra o los construye. Y Gorka Postigo, uno de los fotógrafos españoles más interesantes de la escena actual, completa una programación que no deja prácticamente ningún flanco sin explorar.

La Fundación MAPFRE, que vuelve a ser una de las sedes fundamentales del festival, acoge además Ground Rules, una exposición que recorre más de dos décadas de la trayectoria del mexicano Alejandro Cartagena, uno de los documentalistas más rigurosos del panorama latinoamericano.

En la Fundación Casa de México se presenta Espectros. Enigmas de la mirada, una exploración colectiva del trabajo de siete fotógrafos mexicanos cuya obra aspira a trascender la simple identificación de lo visible para adentrarse en territorios más ambiguos y perturbadores.

La Galería de Colecciones Reales acoge también la muestra de Gema Polanco, Toda mi casa es un altar, en el Museo de Artes Decorativas, una obra sobre los espacios domésticos como lugar de culto informal y de construcción de identidad.

El Ateneo de Madrid se convierte en sede invitada y alberga las fotografías de guerra de Arturo Pérez-Reverte realizadas entre 1974 y 1985, durante su etapa como corresponsal de guerra. Imágenes que el escritor tomó antes de que la escritura se convirtiera en su oficio principal y que documentan conflictos de Oriente Medio, el Sahara y el Líbano.

El Festival OFF y el Circuito PHE

Más allá de la Sección Oficial, PHotoESPAÑA articula su programación a través de dos estructuras complementarias que amplían considerablemente el mapa del festival.

El Festival OFF reúne en esta edición a más de treinta galerías y espacios de arte que presentan sus propias propuestas fotográficas. Esta sección, que existe desde los orígenes del festival, ha tenido históricamente un papel fundamental en la visibilización de la fotografía como práctica artística en el circuito comercial del arte. Las galerías participantes ofrecen una panorámica de la creación fotográfica actual que complementa y enriquece la Sección Oficial.

A este recorrido se suma este año un Circuito Abierto que se desarrollará durante el mes de septiembre y que permitirá descubrir espacios expositivos alternativos de Madrid. Una iniciativa que busca extender el festival más allá de las instituciones consolidadas y acercarlo a rincones menos habituales de la ciudad.

El Circuito PHE, por su parte, completa la oferta con exposiciones en espacios más pequeños y con una vocación de proximidad que el festival lleva cultivando desde hace años.

Un festival que se expande por España y llega a Latinoamérica

PHotoESPAÑA lleva tiempo siendo algo más que un festival madrileño. En esta edición, la presencia en otras ciudades españolas es especialmente destacada.

En Alcalá de Henares, ciudad que comparte raíces culturales con el festival, se despliegan exposiciones que forman parte del programa oficial. En Barcelona, la presencia del festival se articula a través de varias sedes. Santander, Sevilla, Gijón, Valencia, Zaragoza y Málaga también acogen propuestas que amplían el alcance geográfico de la programación.

En Zaragoza, la Universidad de San Jorge presenta Un estudio, un siglo, una mirada, una retrospectiva dedicada a Jalón Ángel que celebra el centenario de su actividad y que conecta la historia de la fotografía española con el presente.

En Sevilla, el One Shot Hotel reúne en una exposición colectiva los resultados de la convocatoria online Recorridos Urbanos, que invitó a los seguidores del festival y de la cadena hotelera a fotografiar las ciudades con una mirada renovada.

En Valencia, Bombas Gens acoge los trabajos ganadores del II Premio de Comisariado José Luis Soler, un programa que apoya a comisarios emergentes y que se ha consolidado como una de las apuestas más interesantes del festival fuera de Madrid.

Y más allá de las fronteras nacionales, PHotoESPAÑA llega a Paraguay a través de una exposición fruto de la colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Centro Cultural de España en Asunción. Una presencia que confirma la voluntad del festival de generar vínculos reales con Latinoamérica.

PHotoESPAÑA PRO: el festival como plataforma profesional

PHotoESPAÑA no es solo un espacio de exhibición sino también una plataforma de encuentro y formación para profesionales de la fotografía. El programa PHotoESPAÑA PRO Talento a bordo, desarrollado en colaboración con Iberia, está pensado para fotógrafas y fotógrafos con trayectoria consolidada que quieran impulsar su práctica e insertarse en el contexto internacional.

El Goethe-Institut Madrid colabora con el festival en esta edición concediendo dos becas a fotógrafas alemanas, Maria Sturm y Tamara Eckhardt, que durante tres jornadas intensivas en los días 10, 11 y 12 de junio accederán a ocho encuentros individuales con expertos internacionales, mesas temáticas y espacios de networking. Una iniciativa que refleja el interés del festival por construir puentes entre la fotografía española y la europea.

Además de las actividades para profesionales, PHotoESPAÑA ofrece un programa de actividades para públicos de todas las edades, con el objetivo de que el festival sea accesible y significativo más allá del mundo del arte. Talleres, charlas, visitas guiadas y propuestas educativas completan una oferta que aspira a que la fotografía sea una experiencia compartida y no solo un acontecimiento para iniciados.

Una historia de veintiocho años antes de esta

Para entender lo que es PHotoESPAÑA en 2026, conviene recordar de dónde viene. El festival nació en 1998 con una misión clara: otorgar a la fotografía un lugar relevante en las instituciones culturales públicas españolas y visibilizar el trabajo de las galerías especializadas. En sus casi tres décadas de historia, ha organizado más de 1.300 exposiciones en los principales museos, salas de exposiciones, centros de arte y galerías de Madrid y otras ciudades, dando a conocer el trabajo de más de 3.000 artistas nacionales e internacionales.

En todo ese tiempo, el festival ha sabido adaptarse a los cambios en el ecosistema fotográfico: a la irrupción de la fotografía digital, al debate sobre la muerte y el renacimiento del fotolibro, a la emergencia de nuevas generaciones de artistas que utilizan la imagen fotográfica de maneras que sus predecesores no habrían podido imaginar. Ha sabido también posicionarse en el debate más amplio sobre el papel de la imagen en la sociedad contemporánea, en una época en que lo visual lo invade todo y en que esa omnipresencia plantea preguntas filosóficas y políticas de primer orden.

La elección del lema Volver a imaginar no es, en este contexto, un gesto nostálgico. No se trata de recuperar ningún pasado dorado ni de lamentarse por un presente supuestamente degradado. Es, más bien, una invitación a recuperar la capacidad de asombro ante las imágenes, a no darlas por descontadas, a preguntarse qué están haciendo realmente cuando las miramos o cuando las hacemos.

Fechas, sedes y cómo recorrer el festival

PHotoESPAÑA 2026 abre sus puertas el 13 de mayo y cierra el 13 de septiembre, lo que significa que los cuatro meses de verano están cubiertos de fotografía. Pero la extensión temporal del festival no significa que todo esté disponible desde el primer día hasta el último: cada exposición tiene sus propias fechas de apertura y cierre, y la programación se va desplegando de manera escalonada a lo largo de los meses.

Las inauguraciones más importantes se concentran en las primeras semanas de junio. La retrospectiva de Viviane Sassen en el Teatro Fernán Gómez abre el 2 de junio. Los Americanos de Robert Frank, en el Espacio Fundación Telefónica, abre el 29 de mayo y permanecerá hasta el 1 de noviembre. In the American West de Richard Avedon, en la Fundación MAPFRE, puede visitarse desde el 6 de junio hasta el 30 de agosto. Laia Abril lleva su Endometriosis al Museo del Romanticismo también desde el 2 de junio. Isabel Muñoz abre Las piedras del cielo en la Galería de Colecciones Reales el 4 de junio. Greta Alfaro y Bego Antón, en Matadero y Casa de América respectivamente, inauguran en torno a esas mismas fechas.

Las exposiciones que componen el Espacio Cultural Serrería Belga, incluida la de Isabel Azkarate, abren el 14 de mayo y se extienden hasta el 28 de junio. Las muestras del Ateneo de Madrid, entre ellas las fotografías de guerra de Arturo Pérez-Reverte, están disponibles desde principios de mayo hasta finales de ese mismo mes.

La recomendación más útil para afrontar PHotoESPAÑA es la misma que se lleva dando desde hace años: elegir una o dos exposiciones por visita, combinarlas con el entorno en que se ubican, y no tratar de verlo todo de golpe. El festival no se termina ni se agota en una tarde. Es una invitación a volver.

La entrada a la mayoría de las exposiciones de la Sección Oficial es gratuita, lo que convierte a PHotoESPAÑA en uno de los festivales de arte más accesibles de toda Europa. Una característica que, edición tras edición, contribuye a ampliar su público y a hacer de la fotografía una experiencia verdaderamente democrática.

Una edición que mira al futuro sin perder de vista el pasado

Hay algo estimulante en la combinación que propone PHotoESPAÑA 2026. Por un lado, exhibe por primera vez en España dos de las series más importantes de la historia de la fotografía del siglo XX: Los Americanos de Robert Frank e In the American West de Richard Avedon. Por otro, apuesta con fuerza por artistas contemporáneas que están redefiniendo los límites del medio en el presente. Por el medio, coloca a Viviane Sassen como figura de síntesis entre la tradición fotográfica y la experimentación actual.

Es una estructura que revela una cierta filosofía de festival: no hay fotografía histórica de un lado y fotografía contemporánea del otro, como si fueran mundos separados. Hay una conversación continua entre épocas, entre miradas, entre formas de entender lo que la imagen puede hacer. Esa conversación es lo que PHotoESPAÑA lleva casi tres décadas poniendo en escena.

En esta edición, esa conversación tiene también un tono político que no conviene subestimar. Las propuestas de Laia Abril sobre la desigualdad en la medicina, las fotografías de Colita de las primeras manifestaciones por los derechos LGTBI en España, las imágenes de Rafał Milach sobre la resistencia ciudadana, los retratos de anónimos del oeste americano hechos por Avedon: todas estas obras hablan de poder, de cuerpo, de exclusión y de dignidad. PHotoESPAÑA no es un festival que mire al mundo desde una distancia cómoda. Prefiere acercarse.

La 29ª edición cierra el 13 de septiembre. Cuatro meses para volver a imaginar qué es una fotografía, qué hace cuando la miramos y qué somos capaces de ver cuando decidimos prestar atención.

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