Hay ferias de arte que nacen como respuesta a una carencia. Sergio Sancho, madrileño nacido en 1978, dejó el mundo de la publicidad para dedicarse a su pasión por el arte y, más concretamente, por el nuevo arte contemporáneo que no tenía una plataforma de difusión en España. Lo que había detectado en galerías e instituciones de Nueva York, Seúl, París, Shanghái o Tokio no encontraba eco aquí. Así que decidió crearlo.
Primero fue Urvanity, que más tarde pasó a llamarse UVNT Art Fair, una feria madrileña celebrada cada febrero que se convirtió en referencia de los lenguajes urbanos y contemporáneos en España. Luego llegó CAN. Y con CAN llegó Ibiza.
La historia de cómo una feria de arte contemporáneo acabó instalándose en la isla más asociada al ocio de masas y las noches de música electrónica tiene algo de paradoja calculada. La idea surgió en el verano de 2021, cuando por primera vez en la historia de la isla el ocio nocturno estaba cerrado, había muy poca restauración y, sin embargo, mucha gente interesante buscaba otro tipo de cosas. La pandemia había vaciado Ibiza de su identidad más ruidosa, y en ese silencio inusual Sancho vio el hueco.
Había muy pocos proyectos culturales y eso le hizo ver el sentido de montar CAN Art Fair Ibiza. Una feria de arte contemporáneo, seria y con ambición internacional, en el corazón del Mediterráneo. Fuera de los calendarios habituales. Fuera de los circuitos establecidos.
Un nombre que es también una declaración de intenciones
CAN significa «casa de» en la variedad lingüística ibicenca. El nombre no fue casual. La feria quería ser los anfitriones de la vanguardia de la creación actual, de ahí también el apellido: Now. Contemporary Art Now. Lo que está pasando. El presente del arte.
En su primera edición, en 2022, reunió treinta galerías internacionales de arte contemporáneo llegadas de Europa, América y Asia. El resultado fue más que satisfactorio: la feria cerró esa primera edición con el 80% de las obras expuestas adquiridas. Ese dato habló por sí solo.
Desde entonces, la feria no ha dejado de crecer. De las treinta galerías iniciales se pasó a más de cincuenta en algunas ediciones. El público aumentó de convocatoria en convocatoria. Y lo que empezó como una apuesta arriesgada se fue convirtiendo, edición tras edición, en una cita ineludible del calendario artístico estival.
Con CAN, Sancho revolucionó la escena internacional del arte en una localización inédita y fuera de los calendarios tradicionales. Eso, en un mundo tan codificado como el del mercado del arte contemporáneo, no es poca cosa.
El comisario que define el perfil
Desde su primera edición, CAN Art Fair funciona como una feria por invitación. No acude cualquiera. Hay una selección, un criterio, una mirada que ordena y da sentido al conjunto. El encargado de esa tarea es Saša Bogojev, crítico de arte nacido en Rijeka, Croacia, en 1978, que vive y trabaja en los Países Bajos.
A lo largo de su carrera ha colaborado con publicaciones internacionales y ha contribuido a numerosos libros de artistas y textos de exposiciones. Es su trabajo previo durante todo el año, visitando ferias y manteniendo contacto con galerías y artistas de todo el mundo, lo que permite que la selección final encaje con tanta coherencia.
Como todos los años, CAN suma nuevas galerías y nuevos nombres; algunos entran y otros salen. Desde los inicios ha funcionado como una feria comisariada y por invitación, por lo que siempre ha pesado mucho la influencia de Bogojev. Él hace un trabajo muy bueno durante todo el año de visitar ferias y estar en contacto con galerías y artistas. Ese bagaje hace que consiga encajar tan bien la selección. En definitiva, él define el perfil que quiere que se muestre.
La selección del comisario no responde a la lógica del mercado puro. Bogojev ha cuidado a lo largo de las ediciones una selección que va más allá del mercado: obras que interrogan, que hipnotizan, que hacen pensar. La pintura sigue siendo el eje de la feria, aunque se trata de una pintura a veces híbrida, carnal, simbólica. A ella se suman instalaciones, esculturas, piezas textiles y objetos que escapan a las narrativas más convencionales.
Bogojev es un comisario que ha tenido un ojo bastante orientado hacia la pintura y la figuración, pero se está abriendo a nuevos espacios y formatos. Este equilibrio tiene mucho sentido, pues esta diversidad de lenguajes enriquece la propuesta. El nombre de la feria, Contemporary Art Now, hace referencia a lo que está sucediendo, al ahora.
La isla como escenario y como contexto
Ibiza no es solo el lugar donde se celebra la feria. Es también el contexto que la define. La isla tiene una relación con el arte contemporáneo mucho más profunda de lo que su imagen de destino de ocio podría sugerir.
El MACE, el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, es el tercer museo público de arte contemporáneo más antiguo de España. Fue inaugurado en 1969, tras ser impulsado por el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento y la Asociación Cultural Amigos de Ibiza. La isla fue elegida como sede por ser punto de encuentro de múltiples artistas internacionales e intelectuales de vanguardia, que en muchos casos se habían afincado allí. Entre ellos, Walter Benjamin, Rafael Alberti, Raoul Hausmann o Tristan Tzara.
Entre los artistas que vivían y trabajaban en Ibiza en los años cincuenta y sesenta, bajo el paraguas del Grupo Ibiza 59, se encontraban Erwin Bechtold, Erwin Broner, Hans Laabs, Katja Meirowsky, Bob Munford y Egon Neubauer, entre otros. La isla fue, mucho antes de convertirse en referente mundial del entretenimiento nocturno, un refugio de artistas y creadores internacionales.
Ibiza ha sido tradicionalmente ese tipo de lugar, señalaba Sancho desde las primeras ediciones de la feria. El objetivo era explícito: fortalecer las alianzas entre galerías internacionales y nacionales, que artistas de aquí pudieran entrar en el circuito internacional y que los de fuera fueran más conocidos en España. CAN no llegó a un terreno yermo. Llegó a una isla con memoria artística, la recuperó y la conectó con el presente.
El recinto ferial como espacio de arte
La feria se celebra en el FECOEV, el recinto ferial de Ibiza, situado junto a la carretera entre Eivissa y Sant Antoni. Un espacio que podría parecer neutro o funcional, pero que en junio se transforma en algo diferente.
Bajo la luz directa y sin tamices del Mediterráneo, la arquitectura blanca y abierta de los pabellones deja pasar la brisa y permite que el sol interactúe con las texturas. El lugar no actúa como fondo sino como parte de la experiencia. El pabellón ferial, gracias a la luz natural, convierte la visita en algo distinto a lo que ocurre en los grandes centros de convenciones donde se celebran las ferias más conocidas del mundo.
CAN se convierte durante cinco días en punto de encuentro para artistas, coleccionistas de arte, aficionados y personalidades del mundo cultural local e internacional. La feria abre solo por las tardes, manteniendo un ritmo que se adapta al pulso de la isla y que la diferencia deliberadamente de otros formatos.
Hay también un programa para coleccionistas que incluye visitas privadas a colecciones e instituciones, almuerzos y cenas, experiencias paralelas que refuerzan la idea de que estar en CAN es algo más que ver arte colgado en stands.
De cuatro días a un mes de arte
Uno de los logros más visibles de CAN ha sido su capacidad de desbordar sus propios límites. Lo que empezó siendo una feria de cinco días se fue ampliando hasta convertirse en el eje de un ecosistema cultural que ocupa todo el mes de junio.
Desde su primera edición, el mes de junio se ha convertido en un referente para la creación contemporánea en la isla, impulsando exposiciones y actividades culturales en todo su territorio. CAN Art Fair dio origen a la Semana del Arte de Ibiza.
El Programa OFF es la herramienta principal de esa expansión. Cada año, antes de que abra la feria propiamente dicha, el arte contemporáneo ya ha comenzado a desplegarse por distintos rincones de las Pitiusas. Espacios patrimoniales, faros, refugios históricos, hoteles y centros culturales se convierten en escenarios expositivos.
El programa nació porque con la elevada participación de galerías internacionales en la feria se veía que muchas de ellas no tenían artistas locales en su nómina. La iniciativa surgió para trabajar con artistas baleares de modo que, cuando la gente viniera a visitar CAN Art Fair, se produjera también un intercambio de conocimiento. Que las galerías extranjeras o los coleccionistas pudieran descubrir a esos artistas locales. Un programa del que en la organización están muy orgullosos porque, en cierto modo, visibiliza el talento local y le da recorrido no solo durante la feria, sino durante más de un mes que dura el Programa OFF.
El programa cuenta con el apoyo de Paya Hotels y de los ayuntamientos de varios municipios, y permite que coleccionistas y galeristas internacionales que llegan a la isla para la feria puedan descubrir el tejido artístico local en sus propios espacios. El intercambio funciona en los dos sentidos.
La quinta edición: cinco años y punto de madurez
En 2026, CAN Art Fair Ibiza celebra su quinto aniversario. Un hito que marca cinco años reuniendo lo mejor del arte contemporáneo y el espíritu único de la isla. Del 25 al 29 de junio, el recinto ferial FECOEV volverá a transformarse en el epicentro de la creatividad más vanguardista.
Considerada una de las grandes citas del arte contemporáneo del verano, la feria reunirá este año a más de 30 galerías y cerca de un centenar de artistas, consolidando a Ibiza como uno de los focos culturales del Mediterráneo durante el inicio de la temporada estival.
La nómina de galerías que participan en la quinta edición da idea del recorrido realizado. Junto a nombres ya consolidados en la feria como Gathering, con sede en Londres e Ibiza, o VETA by Fer Francés, de Madrid, aparecen en 2026 nuevas incorporaciones que refuerzan la vocación internacional: Cub_ism_ Artspace de Shanghai, Future Gallery de Berlín, IOMO Gallery de Bucarest, MAYORAL de Barcelona y París, VERVE de São Paulo, Roger Katwijk de Ámsterdam, Good Mother Gallery de Los Ángeles y San Francisco, entre otras.
La procedencia geográfica de las galerías es un buen termómetro de hasta dónde ha llegado el proyecto. Ámsterdam, Ciudad de México, Amberes, Odense, São Paulo, Los Ángeles. CAN se ha convertido en una feria con verdadera vocación global.
Mallorca y la apuesta balear
Este quinto año tiene un énfasis especial en el archipiélago. Sergio Sancho señala que siempre han tenido una buena relación con Mallorca y que en este quinto año han querido que la isla esté todavía más presente. Desde que nacieron siempre han tratado de abrazar todas las Baleares.
En la quinta edición estarán presentes siete galerías españolas, tres de las cuales tienen sello mallorquín: La Bibi, Galería Reus y Marc Bibiloni. La Bibi apostará por la obra de Bel Fullana, pintora palmesana nacida en 1985, mientras que Galería Reus exhibirá piezas de Daniel Roibal, Julià Panadès y Alejandro Javaloyas.
El Programa OFF de esta quinta edición también incorpora esa mirada balear de forma decidida. La edición de este año reúne obras de Marina Marón, Catalina Julve, Federica Furbelli, Antonio Villanueva, Ana Grajales y Mercedes Balle, distribuidas entre Sa Punta des Molí, el Faro de Ses Coves Blanques, Es Polvorí, el Five Flowers Formentera Meliá Collection y el Centro Cultural de Jesús.
Marina Marón presenta en Sa Punta des Molí la exposición Lugar de lugares, una propuesta que explora la relación entre arquitectura, paisaje y memoria a través de pinturas al óleo y esculturas de cerámica realizadas en Ibiza. La artista construye escenarios donde formas arquitectónicas y atmósferas imaginadas dialogan con la tradición constructiva de la isla, reflexionando sobre la simplicidad de las formas y su capacidad para generar mundos distintos.
CAN Design: la expansión hacia nuevos lenguajes
Una de las novedades que la cuarta edición trajo consigo, y que se consolida en la quinta, es CAN Design. Este nuevo programa amplía los márgenes de la feria hacia piezas que se mueven entre lo escultórico y lo funcional, entre el diseño y el arte, planteando una conversación sobre objetos que no son ni una cosa ni la otra.
La incorporación del diseño en el relato de CAN no es caprichosa. Responde a una evolución lógica de una feria que siempre ha buscado los bordes de las categorías, los espacios donde el arte contemporáneo se mezcla con otras disciplinas y las fronteras se vuelven permeables.
En la cuarta edición, la galería También, con sede en Ibiza, fue una de las revelaciones de ese programa. Las piezas de Natalie Rich planteaban una conversación entre lo artístico y lo funcional que definía bien hacia dónde apunta esa sección: sillas que parecen fósiles, mesas como topografías interiores, murales con signos de todos los idiomas vigentes y extintos que pueden cambiar de lugar moviendo los azulejos con una articulación de imanes.
La expansión a Madrid y la marca CAN
El éxito de CAN Ibiza tuvo su consecuencia lógica. Después de diez años de historia con UVNT en Madrid, y tras cerrar la cuarta edición de CAN Art Fair Ibiza, se tomó la decisión de fusionar ambos proyectos bajo una misma marca: Contemporary Art Now. UVNT dejó de existir como nombre para convertirse en CAN Art Fair Madrid.
Las dos ferias comparten un mismo objetivo: mostrar las propuestas que marcan el ahora, lo actual. Una se celebra en marzo, en Matadero Madrid, durante la Semana del Arte de la capital. La otra en junio, en Ibiza, al comienzo del verano. Dos momentos del año, dos geografías, una misma coherencia curatorial.
CAN Madrid Art Fair se celebra en Matadero Madrid reuniendo alrededor de 50 galerías con mayor presencia internacional, mientras que CAN Ibiza celebra su quinta edición durante la última semana de junio con más de 30 galerías en la isla. La construcción de una marca que opera en dos ciudades y con dos calendarios diferenciados da a todo el proyecto una dimensión que pocas ferias emergentes alcanzan en tan poco tiempo.
Lo que hace diferente a CAN
En el ecosistema de las ferias de arte, la diferenciación no es sencilla. ARCOmadrid lleva décadas siendo la referencia española. Art Basel, Frieze o la Feria de Arte de Basilea marcan el calendario internacional. ¿Qué tiene CAN que no tengan otras?
La respuesta tiene varias capas. La primera es geográfica y estacional: nadie más hace una feria de arte contemporáneo de este nivel en verano en el Mediterráneo. La segunda es curatorial: no cualquier galería puede participar. Hay una selección, una mirada, un comisario que ordena el conjunto.
La tercera diferencia es la apuesta local. Pocas ferias internacionales dedican tanta atención y energía a visibilizar el talento del territorio donde se celebran. El Programa OFF no es un accesorio ni una concesión: es parte del ADN del proyecto. Todos los años, el Programa OFF se convierte en un homenaje a las Pitiusas y, en particular, a su panorama artístico, que cada vez es más rico, reconoce Sancho.
Y la cuarta diferencia, quizá la más difícil de replicar, es la atmósfera. Comprar una obra de arte en Ibiza en junio, con el sol todavía alto, frente a un pabellón blanco y abierto, con la brisa del Mediterráneo entrando entre las piezas, es una experiencia diferente a la de cualquier feria celebrada en una ciudad fría o en un palacio de congresos. El entorno no es un detalle accesorio. Es parte de la propuesta.
Cinco años de construcción de un ecosistema
Lo que CAN ha conseguido en cinco años es más complejo que organizar una feria de éxito. Ha construido un ecosistema. Ha creado la Semana del Arte de Ibiza. Ha establecido un diálogo entre el tejido artístico balear y el circuito internacional. Ha convencido a galerías de São Paulo, Los Ángeles, Ámsterdam y Shanghai de que merece la pena viajar a una isla del Mediterráneo en junio para exponer su trabajo.
Y, sobre todo, ha demostrado algo que no era evidente antes de que existiera: que el arte contemporáneo serio, el arte que se hace ahora, no necesita instalarse únicamente en las capitales tradicionales del mercado para encontrar compradores, coleccionistas y audiencia.
Al dar la bienvenida al verano y sumarse a las celebraciones de la Ibiza Art Week, la feria continúa fusionando la energía artística de la isla con su atmósfera relajada y bañada por el sol. Consolidada ya como uno de los eventos culturales más distintivos de la temporada, CAN Art Fair Ibiza es el lugar donde el arte se encuentra con el mar.
Cinco años. Cinco ediciones. Cientos de galerías. Decenas de países representados. Artistas locales que han entrado en el circuito internacional gracias a un programa pensado expresamente para eso. Y una isla que, en junio, deja de ser solo el escenario de la fiesta para convertirse también en el escenario del arte.
La apuesta de Sergio Sancho, aquella que nació del silencio pandémico de 2021, ha demostrado que cuando una idea está bien construida, el lugar importa menos que la voluntad de hacerla posible. Y que a veces, las mejores ferias de arte no nacen en Basilea, en Londres ni en Nueva York. Nacen en una isla donde el sol de junio entra oblicuo por los pabellones blancos y la gente llega con ganas de descubrir algo que no sabía que existía.